Edificación verde y urbanismo sostenible en China
Dentro de la Semana de la Sostenibilidad Emisión Cero, en Madrid, se proyectó el breve documental de la serie E2 China, del rojo al verde. El gigante asiático lleva años creciendo y lo seguirá haciendo en los próximos. Además, tiene tal volumen de población que, lo que ocurra en el país va a afectar a todo el mundo. Al menos, desde el punto de vista medioambiental.

En China ha crecido la población y se ha producido un proceso de rápida industrialización. Cada vez hay más clase media y con un nivel adquisitivo mayor. En este sentido, el ciudadano medio chino mira hacia Occidente, principalmente hacia Europa y Estados Unidos, y quiere llegar a un estado de bienestar parecido. Sí, es un régimen totalitario, tal vez no haya la misma libertad que en Occidente, pero sí puede haber comodidades, tecnología, más y mejores bienes y servicios. Entre ellos, casas.

En China se está produciendo un auge de la urbanización sin precedentes. Es la mayor migración de población rural a las ciudades de la historia. Se construyen edificios de apartamentos enormes, donde vivirán miles de chinos. Y todo el proceso precisa de recursos. Unos recursos que son finitos. Materiales, agua. El estado de bienestar chino se convierte en un problema medioambiental mundial. Expertos de todas partes analizan y debaten el proceso. Pero, ¿es que no tienen los ciudadanos chinos el mismo derecho de tener un hogar cómodo y confortable que los norteamericanos o los europeos?

Este proceso sólo tiene un camino posible: las soluciones vinculadas al diseño ecológico. Sobre todo, en lo que se refiere a la edificación y el urbanismo. Los ciudadanos quieren calefacción, electricidad para usar aparatos que les faciliten la vida, una enorme cantidad de energía que no se va a poder producir. No queda otra salida que reducir el consumo con imaginación, con un mejor diseño en los edificios, en los barrios y, en general, en el modo de vida.

Y lo están haciendo. Ya en 2000, se inauguró el edificio Accord 21, un edificio verde que consiguió la certificación internacional. Este edificio usa un 70% menos de energía que los edificios convencionales. Los inspectores no daban crédito. Comprobaban una y otra vez los contadores por si se habían averiado. No estaban acostumbrados a un edificio tan bien construido. Lo cuenta, sin poder contener el orgullo que siente, en el documental, el ministro chino de Protección del Medio Ambiente.

La contaminación en Pekín

Otro de los proyectos de esta nueva arquitectura verde es el Linked Hybrid (en la imagen), diseñado por el arquitecto Steven Holl, un conjunto de altos edificios conectados por pasarelas, que aprovechan las aguas residuales y usa la energía geotérmica para su climatización, gracias a seiscientos pozos a una profundidad de cien metros. Además, el proyecto quiere promover las relaciones entre los vecinos, ofreciendo no sólo espacio para las viviendas, sino también para una zona comercial, otra educacional y otra recreativa. Para convertirse en una pequeña ciudad dentro de la ciudad y evitar así que los residentes tengan que usar el coche en su vida diaria, con lo que se evita la emisión de dióxido de carbono a la atmósfera.

La contaminación va a ser el gran problema de Pekín en las próximas décadas, por lo que ya se están pensando nuevos modos de vida en la ciudad. Se trata de no separar por muchos kilómetros las zonas residenciales y la zona de compras. Hasta hace pocos años, muchos pekineses se trasladaban en bicicleta por la ciudad. Pero ahora las distancias son más largas (y el poder adquisitivo mayor) y los coches se han adueñado de las calles. Hay que volver a la vida de barrio, en la que los desplazamientos del día a día se hacen a pie.

China tiene una gran oportunidad de dar ejemplo al mundo y está actuando en consecuencia. El resto del mundo mira hacia allí expectante. Porque, como afirman en el documental, China “nos salvará o nos destruirá”.