Edificios energéticamente más eficientes
Se busca en los edificios, como en los coches eléctricos, una compensación de energía que dé como resultado una emisión cero, una completa eficiencia energética. El Instituto Tecnológico de la Energía (ITE) ha puesto en marcha un proyecto para que los edificios alcancen esta balance energético cero o, en otras palabras, que produzcan la misma cantidad de energía que la que consumen.

Se busca que los edificios contribuyan a la sostenibilidad de las ciudades. En la actualidad, el sector de la edificación es el responsable de, aproximadamente, el 40% de las emisiones de dióxido de carbono en todo el mundo. Las medidas propuestas por el ITE se pueden aplicar tanto a los edificios de nueva construcción como a los ya existentes. Las medidas analizan diversos factores como la eficiencia energética, las energías renovables, la electrónica, la automatización y el control inteligente.

Algunos pequeños cambios pueden suponer grandes mejoras. Un claro ejemplo es la sustitución de las bombillas tradicionales por lámparas de LED, que puede conseguir ahorros en la factura de la luz de un 40%. Otra medida barata y fácil de levar a cabo es colocar persianas que dejen pasar la luz, pero no el calor. De este modo, se logra reducir la temperatura interna del edificio y, por tanto, el consumo que se necesita para climatizar las salas. Normalmente, el 60% del consumo de un edificio se debe a la climatización y al agua caliente sanitaria, mientras que el 28%, proviene de la iluminación.

En algunos edificios se instalan sensores inalámbricos para medir variables energéticas, ambientales y de confortabilidad. Con los datos obtenidos se realizan estudios y se proponen mejoras para el ahorro energético. Además, es una forma de que el usuario vea el consumo que se está produciendo y los costes que su comportamiento supone para el gasto energético del edificio, creando conciencia, de este modo, de la propia actuación responsable.

Con esos datos también se calcula la cantidad de energía que necesita un edificio para desempeñar sus actividades habituales y cómo se puede cubrir esa demanda con energías renovables. Las directrices se han probado en la propia sede del ITE, que ha actuado como edificio piloto.