Edward O. Wilson, creador del término biodiversidad
Edward O. Wilson tiene 81 años y ha pasado su vida dedicada a la ciencia. Seguramente sea recordado por ser el inventor del término biodiversidad. Pero la carrera de Wilson ha sido larga y fructífera y es considerado uno de los biólogos más importantes de la actualidad. Es profesor emérito de la Universidad de Harvard y conservador del Museo de Zoología Comparada, también en Harvard. Ha ganado, en dos ocasiones, el premio Pulitzer. También se le otorgó el premio “Fronteras del conocimiento” de la Fundación BBVA.

Wilson es un apasionado de las hormigas. En su trabajo, introdujo conceptos que en la actualidad son generalizados en el mundo científico. En otras palabras, abrió caminos a otros científicos, con descubrimientos como la existencia de una comunicación química entre las hormigas a través de la segregación de feromonas.

Siguiendo con el estudio del comportamiento social de las hormigas, Wilson se preguntó cuáles eran las pautas de conducta de las especies sociales, algo que puede suceder en los pequeños insectos como las hormigas hasta los primates. Según su obra Sociobiología: la nueva síntesis, publicada en 1975, los comportamientos animales, tanto los sociales como los individuales, son hereditarios y, por tanto, están sujetos a la selección natural. En otras palabras, los comportamientos evolucionarían tal como lo hacen las características físicas que heredamos de nuestros padres.

Desarrolló, esta vez junto a Robert McArthur, la teoría biogeográfica de islas. Fue en 1967. La teoría revolucionaría la forma de estudiar la biogeografía, que es la ciencia que estudia la distribución de especies en el espacio, pues defendía algo nuevo: que existía un equilibrio dinámico entre las especies. Esta teoría contribuyó a impulsar el estudio de la biología de conservación, que se centraba en la fragmentación del hábitat, la insularización, la creación de comunidades y la extinción de especies.

Pero no hay que olvidar que Wilson, además de uno de los científicos más importantes de nuestra época, ha sido también un estupendo divulgador, capaz de transmitir a la opinión pública la importancia de conservar la diversidad de los seres vivos. No en vano, fue el inventor del concepto biodiversidad.

Aún quedan muchos seres vivos por descubrir

El término biodiversidad es la abreviatura de la expresión diversidad biológica. Se refiere a la totalidad de la variación hereditaria de todos los organismos de un área determinada. Esta área puede ser un bosque, una laguna o un océano. Puede ser un país o el mundo entero. La biodiversidad puede ser estudiada a distintos niveles de organización: a nivel del ecosistema, de los individuos o de los genes que determinan las características de las especies.

Asumir que la mayor parte de la fauna y flora mundial es una gran desconocida no es en absoluto una exageración. Actualmente conocemos casi dos millones de organismos. Esto significa que se han descubierto, descrito y nombrado a esa cantidad de organismos vivos. Pero se estima que el número total de especies que viven en el planeta Tierra oscila entre cinco y cincuenta millones. Si se suman los microorganismos, este número podría incrementarse mucho más del doble.

El futuro de la biodiversidad pasa por continuar con el descubrimiento e identificación de nuevas especies y, también, por ampliar sus fronteras, integrando esta disciplina con otras ramas de la ciencia y la tecnología. Es necesario que la humanidad haga un enorme esfuerzo para seguir descubriendo la biodiversidad del planeta. Estamos en una etapa muy temprana de conocimiento, por lo que el impacto real de los estudios en esta materia sobre la medicina, la biotecnología o la agricultura, aunque ya ha dado sus frutos, puede ser mucho mayor.

La importancia de los estudios sobre la biodiversidad está determinada por el hecho de que la biología está determinada por dos leyes: la primera es que todos los procesos de la vida están determinados por la física y la química; y, la segunda, es que todos los procesos de la vida se han originado a través de la evolución por selección natural.