El accidente nuclear de Chernóbil
El 26 de abril de 1986 se produjo el accidente de la central nuclear ubicada en la localidad de Chernóbil. Ha sido, hasta la fecha, el peor desastre nuclear no generado por una guerra. También es considerado uno de los peores desastres medioambientales de la historia, junto a la marea negra producida por el Exxon Valdez, la nube tóxica de Bhopal (producida en la India), el incendio de los pozos de petróleo en Kuwait al acabar la Guerra del Golfo en 1991 o la contaminación por cloruro de vinilo del río de Minamata, en Japón.

Todo comenzó con una simulación de corte de suministro eléctrico, una prueba, en principio, sin ningún riesgo. Debido a esta acción, y en menos de dos horas, se produjo un aumento súbito de potencia en el reactor central, la parte más peligrosa en este tipo de instalaciones, se sobrecalentó en exceso y explotó a causa del hidrógeno que se encontraba en su interior. A partir de ese momento, el reactor comenzó a expulsar todo tipo de gases contaminantes y tóxicos: dióxido de uranio, carburo de boro, óxido de europio, erbio, aleaciones de circonio y grafito. Se ha calculado que la potencia radiactiva fue unas 500 veces mayor que la que se produjo al ser lanzada la bomba atómica sobre Hiroshima en 1945. El accidente de Chernóbil causó la muerte directa de 31 personas, pero muchas otras han muerto después lentamente debido a las secuelas producidas por respirar aire contaminado. Además, a todo ello hay que sumar miles de enfermos y niños nacidos con deformaciones. El Gobierno de la entonces Unión Soviética ordenó la evacuación de unas 116.000 personas. Se detectó radiactividad en trece países de la Europa central y del Este.

El accidente de Chernóbil ocurrió en lo que actualmente es Ucrania, a unos cien kilómetros al norte de Kiev, su capital. La explicación del accidente fue que fallaron los sistemas de control, además de una negligencia en la forma de reaccionar de los operadores cuando se produjo la alarma. Pero sólo pasaron dos minutos desde que comenzó a generarse el vapor que haría estallar el núcleo. Pasado ese par de minutos, el reactor quedó fuera de control. Ya no se podía hacer nada.

Algunos de los componentes radioactivos, como los radioisotopos de iodo I131 y de cesio, pueden tardar un promedio de treinta años en desaparecer por completo de la atmósfera. La contaminación radioactiva afectó a un área de en la que vivían casi cinco millones de habitantes. Quedó contaminada un 23% de la superficie que ocupaban las actuales Bielorusia, parte de Rusia y Ucrania, además de algunas regiones de Polonia, la República Checa y Alemania. Dos días después de producirse el accidente, la radioactividad en Berlín era dos veces superior a lo normal.

Del equipo encargado de apagar el incendio y controlar la radiación del núcleo del reactor murieron treinta personas. Se arrojaron toneladas de químicos y arena desde helicópteros para tratar de sofocar los incendios y que la contaminación no se propagara. Después, más de medio millón de personas, entre militares, técnicos, expertos en energía nuclear y voluntarios trataron de sellar las fugas de que se seguían produciendo.

Después de la catástrofe, toda la zona era un desierto, un cementerio gris. Cualquier vida alrededor de la central quedó destruida. En los seres humanos, se produjeron muchos casos de cáncer en todas las regiones cercanas. En las cercanías de la central, los pinos adquirieron un color marrón y, finalmente, murieron. Ahora se conoce la zona como el Bosque Rojo.

Al principio, se intentó minimizar las consecuencias de la catástrofe. No querían dar explicaciones. Y La Unión Soviética no podía, políticamente, reconocer un fallo de seguridad en la central nuclear porque hubiera supuesto reconocer su declive como superpotencia. Lo que finalmente, se produjo pocos años más tarde.

La primera población que tuvo que ser evacuada fue Pripiat. Pero pronto la radiación llega a un radio de treinta kilómetros a la redonda y se ordena a todos sus habitantes que huyan de allí. En la ciudad de Chernóbil fueron evacuadas unas 40.000 personas. Y de ahí toma el nombre la catástrofe. Toda la producción agrícola y ganadera queda destruida. Las áreas más próximas a la zona quedan asoladas por completo. No hay ningún rastro de vida.

Muchos años después, las organizaciones no gubernamentales calcularon que murieron o quedaron con secuelas fatales unas 20.000 personas. Unas 300.000 sufrieron distintos tipos de cáncer. Se han elaborado diferentes informes con cifras distintas. Hasta el accidente de Chernóbil, aún se podía dudar de si las centrales nucleares eran seguras o no. A partir de entonces, se supo que no. A partir de entonces, estos desastres son evitables.

En la actualidad, y aunque parezca increíble, Chernóbil se ha convertido en un destino turístico.
El accidente nuclear de Chernóbil