El agua de los países pobres
Es triste pensar que la cantidad de agua utilizada por los países en desarrollo para producir alimentos y bienes para exportar a los países ricos está empeorando la situación en las naciones en desarrollo. Debemos considerar el impacto de nuestra huella de consumo de H2O en el resto del mundo. Los estudios aseguran que cuando la población supere los 8.000 millones dentro de 20 años, la demanda global de alimentos y energía aumentará en un 50% y la necesidad de agua dulce, en un 30%.

Si la escasez de agua empeora, se convertirá en una amenaza seria para el desarrollo de muchos países. Además de que puede suponer un grave impacto sobre nuestro acceso a los recursos vitales. Peor de todo es que la demanda creciente de los países desarrollados está ejerciendo una presión severa en zonas que ya están sufriendo la falta de agua.

Para elaborar una de cerveza de poco menos de medio litro, se utilizan 74 litros de agua. Para obtener una taza de café se usan cerca de 140 litros de agua. Una camiseta de algodón requiere 2.000 litros y un kilo de carne unos 15.000. Los consumidores usamos de promedio alrededor de 150 litros de agua por día.

El cambio climático agudizará la falta de agua en muchas regiones del mundo. Tenemos de ser conscientes de que el agua es un recurso escaso, que lo conseguimos fácilmente abriendo el grifo de nuestra casa. Gran parte de la población todavía tiene que beber de pozos, aguas fluviales o charcos.