El agua es de todos
El agua que discurre por los ríos no es de nadie. O es de todos. Sin embargo, las empresas que tienen en funcionamiento centrales hidroeléctricas ganan miles de millones provenientes de este recurso que pertenece a todos. Las eléctricas pagan un canon por el uso del agua que oscila, según fuentes del Gobierno de España, entre 10 y 20 millones de euros al año. Con este sistema, las compañías eléctricas han ganado, de media, en los últimos años, unos 1.000 millones de beneficios. La diferencia parece demasiada.

Pero, con el afán recaudatorio del Estado, que necesita llenar sus arcas vacías, y con el debate de las nucleares sobre la mesa, esta situación puede cambiar. Parece ser que el ministro de Industria, Miguel Sebastián, se está reuniendo con las eléctricas para sondear la posibilidad de crear una tasa que grave las energías nuclear y eléctrica.

En el caso particular de la energía eléctrica, las presas fueron construidas hace años y ya han sido amortizadas hace mucho tiempo. Es decir, que apenas tienen costes de mantenimiento y casi todo son beneficios. Además, el precio de la electricidad generada por centrales hidráulicas, por caprichos del mercado, se fija según el precio del gas: si sube el precio del gas, se paga más por la energía hidroeléctrica. Esto es conocido por los expertos como “beneficios caídos del cielo”.

En cuanto a las nucleares, mientras se debate si deben seguir en funcionamiento, países como Alemania ya han decidido gravar las centrales a cambio de que puedan funcionar hasta un máximo de 46 años. Con lo recaudado, unos 30.000 millones de euros, la canciller alemana, Angela Merkel, financiará proyectos de energía renovable y reducirá el déficit público. En cambio, en España, la central nuclear de Garoña, funcionará como mínimo hasta los 42 años sin pagar una tasa parecida.

Parece, por tanto, un buen momento para revisar cómo se fijan los precios de la electricidad con el objetivo final de no depender para el suministro eléctrico, dentro de unos años, de las energías sucias.