El agua que se consume en el mundo
China, India, Estados Unidos y Brasil encabezan la lista mundial de consumo de agua. La huella hídrica de un país es la medida que estima el volumen total de agua consumida por el hombre para producir bienes y servicios.

Un estudio ha calculado estos datos, elaborado por científicos holandeses, y se publicará en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS). La investigación calcula la huella hídrica de cada país causada por el consumo y la producción. El sector agrícola, a este respecto, es el que más consume: un 92% del total de agua. El estudio ha analizado el consumo de forma global, para, según sus autores, ayudar a los gobiernos a elaborar mejor sus planes hídricos nacionales y gestionar los limitados recursos hídricos.

Arjen Hoekstra y Mesfin Mekonnen, de la Universidad de Twente, calcularon la huella hídrica media de cada país y de cada sector económico a partir de la información recopilada entre los años 1996 y 2005. Además, estimaron la huella hídrica per cápita o cantidad de agua que gasta cada ciudadano cada año.

Así, China, India y Estados Unidos, son los países con una huella hídrica total mayor, pero su gasto por habitante difiere mucho. En Estados Unidos, cada ciudadano consume al año, de media, 2.842 metros cúbicos de agua. En la India, en cambio, el consumo per cápita es de 1.089 metros cúbicos (menos de la mitad) mientras que un chino gasta 1.071 metros cúbicos. En España, la media se sitúa en 2.461 metros cúbicos al año. Poco menos que en Estados Unidos.

El estudio establece tres componentes en la huella hídrica: el consumo del agua disponible en la superficie terrestre, el consumo de agua procedente de la lluvia, que es importante en la agricultura, y el grado de contaminación del agua. A este respecto, China es el país que más agua contaminada genera.

Producir bienes y servicios también puede suponer un gasto tremendo de agua. Los cereales, la carne y la leche son los productos que más agua necesitan. Así, el 27% del agua se destina al cultivo de cereales, el 22% a la carne y el 7% a la leche.

Como vemos, la huella hídrica va mucho más allá de cerrar el grifo mientras nos lavamos los dientes. Pero no dejes de hacerlo.