El agudo sentido del olfato de las hormigas podría explicar su compleja organización social
El complejo funcionamiento de los hormigueros podría tener su razón última en la gran capacidad de las hormigas para detectar los olores, un sentido cuya agudeza acaba de ser descubierta en un revelador estudio llevado a cabo por la Universidad de Vanderbilt, en Estados Unidos.

El desarrollado sentido del olfato de las hormigas, que el estudio califica como de alta definición, proviene de un mayor número de receptores de olor con respecto a la gran mayoría del resto de los insectos. En concreto, las hormigas cuatriplican y hasta quintuplican el número de estos receptores, según ha hallado la investigación.

Haber completado el primer mapa del sistema olfativo de las hormigas ha permitido saber que estos insectos poseen genes que ponen en funcionamiento unos 400 receptores de olor que, a través de proteínas especiales, detectan una amplia gama de olores diferentes.

En las curiosas pruebas realizados al hilo de lo descubierto, se halló que, por ejemplo, la hormiga carpintero reaccionaba ante el olor de la carne de res y de cerdo cocido, pero sigue sin saberse el motivo. Curiosamente, sin embargo, se encontró que el receptor específico a este olor natural era mayor en hormigas obreras que en hormigas con funciones reproductivas.

A partir de ahora, este tipo de experimentos se repetirán con el objetivo de identificar o relacionar las señales químicas olfativas que activan sus comportamientos específicos dentro del complejo sistema en el que se organizan. Por lo tanto, se ha abierto una nueva vía de investigación que ayudará a conocer mejor el todavía misterioso modus vivendi de las hormigas.

Es una hipótesis plausible que el tremendamente exitoso comportamiento social de la hormiga esté relacionado de forma estrecha con los genes, especialmente con los responsables de su agudo sentido del olfato.