El alimoche de Canarias se benefició de la llegada del hombre
No siempre la actividad humana es dañina para los animales. En una reciente investigación se ha descubierto que el alimoche, también llamado buitre egipcio (Neophron percnopterus), se asentó en las Islas Canarias hace unos 2.500 años. En esa época también se produjo la colonización humana del archipiélago. Un equipo de investigadores de la Estación Biológica de Doñana, perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), ha demostrado que la comunidad de alimoches que habitan las Islas Canarias presenta ventajas físicas en comparación con otros grupos de esta especie presentes en otros lugares de la Península Ibérica.

La investigación ha sido publica en el último número de la revista BMC Evolutionary Biology y revela que los alimoches canarios son un 16% ciento más pesados y un 3% más grandes que sus semejantes peninsulares. La comparación se ha efectuado entre 242 alimoches de Fuerteventura y otros 143 ejemplares nativos de otros puntos de la Península Ibérica. Según los investigadores, se trata de un estudio pionero, ya que demuestra que los asentamientos humanos también pueden aportar beneficios para el fortalecimiento, diversificación y expansión de algunas especies de fauna silvestre.

Los resultados del estudio sugieren que la actividad humana puede provocar la evolución divergente de una especie en una escala de tiempo relativamente breve, ha explicado una de las responsables de la investigación, Rosa Agudo, científica del CSIC. La llegada al archipiélago de las primeras poblaciones de bereberes, procedentes del norte de África, lo convirtió en un espacio con abundantes fuentes de alimento gracias a sus rebaños de cabras. Esto, no sólo facilitó la colonización del alimoche, catalogado como especie en peligro de extinción por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, sino que, además, propició su expansión.

Antes de la llegada de los colonos, las Islas Canarias sólo ofrecían a estas aves carroñeras restos de roedores, aves y algunas especies marinas. La ausencia de grandes mamíferos terrestres y animales domésticos explica que esta especie no se interesara por el territorio canario antes de la llegada de los colonos.