El árbol de la vida, el árbol más solitario del mundo
En inglés, The Tree of Life. En español, el árbol de la vida. El árbol, quizá, más solitario del mundo. A kilómetros de distancia de otro congénere. Y un árbol resistente, por lo demás: vive en medio del desierto, resistiendo durante siglos condiciones extremas y rodeado de arena. En lengua local se llama Shajarat-al-Hayat.

El árbol de la vida se encuentra a 10 kilómetros de Askar y a unos 3,5 kilómetros al oeste de Jaww. Tiene casi 10 metros de altura. Es una especie que pertenece al género Prosopis, un tipo de leguminosas. Se calcula que lleva viviendo en la arena seca del desierto desde hace unos 400 años. En las cercanías, no se conoce ninguna fuente de agua ni otro tipo de vegetación. ¿Cómo puede sobrevivir?

Las plantas pertenecientes al género Prosopis, nativas de América, se adaptan a los climas secos y áridos y son capaces de prosperar en condiciones tan extremas como tan sólo precipitaciones de menos de 150 mm al año (lo que llueve en París durante tres meses). Para recoger agua cuentan con un sistema de raíces muy profundo que puede llegar hasta los 50 metros de profundidad en busca de agua subterránea.

Todo tiene explicación

El árbol de la vida, el árbol más solitario del mundo
Pero no hay tanto misterio como se quiere dar a entender. El árbol de la vida de Baréin se encuentra a una altitud de unos entre 9 y 12 metros por encima del nivel del mar. El agua subterránea discurre por encima del nivel del mar. Además, en la zona, el aire es húmedo y este tipo de árbol puede obtener algo de agua. Por otra parte, sí hay árboles en los alrededores (aunque pocos y difíciles de ver): un pequeño árbol crece a unos 850 metros al norte.

Algunas historias locales aseguran que el árbol de la vida fue plantado en 1583 y que ha sobrevivido desde entonces. Su aspecto es saludable y tiene hojas verdes y frescas. Es visible desde muy lejos, lo que lo ha convertido en un destino turístico: llegan unos 50.000 turistas cada año. En ocasiones, los visitantes lo dañan. Se ha instalado una verja de hierro para proteger el árbol de actos vandálicos.