El árbol de Navidad, mejor natural
Como cada año, llega la Navidad, se colocan luces y adornos en las calles, pero también en los hogares. Y en muchas casas no puede faltar el clásico árbol de Navidad. Bien, quizá haya que recordar que no es obligatorio ni colocar luces ni comprar un árbol, pero, en fin, la mayoría de las personas no puede resistirse a la tradición.

Para aquellos que deciden, pese a todo, colocar un árbol en un piso por unas semanas (si se piensa detenidamente, la acción es bastante absurda, la verdad), el Colegio de Ingenieros de Montes de España aconseja elegir árboles naturales: es un producto cien por cien sostenible, fácilmente reciclable y que beneficia al medio ambiente. Además, si se compran especies de la región donde se vive, se genera empleo y se minimiza la contaminación por transporte.

Aún hay muchas personas que creen que es más ecológico elegir un árbol artificial. ¡Incluso prefieren comprar un árbol de plástico a uno natural! Nada más lejos de la realidad. En España, por ejemplo, los ingenieros recomiendan el consumo de abetos y pinos naturales.

Si se tiene en cuenta la vida del árbol antes de ser comprado, mientras es cultivado en el vivero, ayuda a fijar dióxido de carbono (C02) de la atmósfera y continúa haciéndolo cuando ya está colocado en la vivienda correspondiente. Además, es un producto local. En España, lo habitual es que proceda de viveros del norte de España, donde se cultivan para este fin. Por último, se puede señalar que son fácilmente reciclables. Y, desde luego, biodegradables.

Eso sí, una vez finalizada la Navidad se deben acercar los árboles hasta las Juntas de Distrito (o las instituciones que los recojan en cada caso) o hasta los viveros municipales. Esta acción responsable no se hace lo que se debiera y el porcentaje de árboles recuperados es muy bajo. Se pueden seguir las tradiciones y ser, al mismo tiempo, responsable con el medio ambiente.

Una vez devueltos a los viveros, los técnicos determinan los ejemplares que se encuentran en buen estado para intentar su recuperación, de modo que sigan beneficiando al medio ambiente. Si están bien conservados, se pueden incluso replantar, pero, en todo caso, estamos hablando de biomasa con la que se puede elaborar compost o utilizarse como materia prima para producir energía.