El árbol de Navidad, mejor si es natural
Han llegado las fechas donde, en muchas casas, se monta el Belén, se coloca un muñeco de Santa Claus en el balcón y, en definitiva, se decoran las habitaciones con motivos navideños. Y, en muchos hogares, no puede faltar un árbol de Navidad.

Hace años se puso de moda comprar árboles de plástico. Se creía que era más ecológico porque se evitaba la tala de un abeto y, además, se podía reutilizar año tras año, siempre que sobreviviera a las trastadas de los niños. Pero nada más lejos de la realidad.

Desde el Colegio de Ingenieros de Montes y el Colegio de Ingenieros Técnicos Forestales de España, se recomienda la adquisición de árboles naturales para la decoración navideña en vez de uno de de plástico. De este modo, se estará ayudando a combatir el cambio climático ya que, durante el tiempo en que el árbol crece en el vivero, se captura mayor cantidad de dióxido de carbono. El director técnico del Colegio de Ingenieros de Montes, afirma que, si se puede elegir, es preferible optar por un árbol natural. Este tipo de árboles pueden pasar en el vivero entre seis o siete años, tiempo en el que crecen más rápido y fijan el dióxido de carbono.

Pero, además, los árboles artificiales están hechos de plástico, es decir, que necesitan materiales procedentes de hidrocarburos y necesitan para su elaboración generar mucha cantidad de gases de efecto invernadero.

Aún hay más motivos para optar por un árbol natural. Permite su reutilización, por ejemplo, como abono. Por otra parte, la fabricación de los de plástico se produce generalmente en países lejanos como China, con lo que hay que pensar en el coste energético del transporte para llevarlo al país donde se vaya a vender, mientras que el árbol natural procede, en principio, de un región cercana al establecimiento que lo vende.

Por último, hay que resaltar que los árboles naturales no se cortan, sino que provienen, en su mayoría, al menos en el caso de España, de regiones del norte y noreste (País Vasco, Navarra, Cataluña). Recomiendan los expertos adquirir el abeto del Cáucaso o de Normandía (Abies nordmanniana, en la imagen), que puede alcanzar hasta 25 metros de altura, o el abeto rojo (Picea abies), que puede alcanzar hasta los 50 metros. En cambio, desde el Colegio de Ingenieros de Montes, recomiendan no adquirir el abeto blanco (Abies alba) ni el pinsapo (Abies pinsapo), ya que son especies muy delicadas e, incluso, pueden llegar a estar protegidas en algunas comunidades autónomas.