El Ayuntamiento de Madrid prefiere pistas de pádel a árboles
Quienes paseen por la ribera del Manzanares en Madrid (sí, hay río en esta ciudad) podrán apreciar las obras de remodelación de la zona, el soterramiento de la M-30, la autopista que rodea el centro de la ciudad, y la construcción del paseo que bordea el río. Una obra pública que ha dejado al Ayuntamiento de la capital de España arruinado por varios años y que ha sido bastante polémica desde el punto de vista medioambiental. Y lo sigue siendo.

Así lo denuncia la asociación Ecologistas en Acción. Las obras del proyecto denominado Madrid Río siguen ocupando, y, para más inri, con numerosas pistas de pádel, terrenos de la Casa de Campo, el histórico parque madrileño. A pesar de la recientemente declaración de este parque como Bien de Interés Cultural, se continúa dañando su patrimonio histórico y natural por parte del Ayuntamiento.

Las obras de soterramiento de la M-30 siguen depredando recursos materiales, naturales e históricos. El Ayuntamiento ha construido pistas de pádel sobre terrenos que fueron del Parque de la Casa de Campo (ya ocupados por la ampliación de la M-30 en la década de 1960) en lugar de aprovechar la oportunidad para devolverlos a la Casa de Campo.

La actual Carretera de Castilla, que linda por el este con la Casa de Campo, y que ahora se conoce como el Paseo de Marqués de Monistrol, se amplió para incluirse en la autovía M-30. El citado soterramiento de la M-30, que comienza a esta altura de Marqués de Monistrol, era la ocasión perfecta para devolver este espacio al mítico parque, pero, en su lugar, se ha optado por la construcción de numerosas pistas de pádel.

Los vecinos de la zona comprueban cada día cómo se levanta delante de sus narices un enorme muro grisáceo de hormigón que les impide ver el horizonte y los árboles de la Casa de Campo. Pistas de pádel en contra de la calidad de vida de los ciudadanos de ese barrio. De nuevo, políticas contradictorias (o hipócritas). No hace ni unos meses que se declaró el Parque como Bien de Interés Cultural (BIC), un honor que no sirve para evitar agresiones a su medio ambiente, paradójicamente, además, infligidas por el propio Ayuntamiento de Madrid, responsable de la conservación de la Casa de Campo.

Ecologistas en Acción quiere recordar todas las agresiones medioambientales que ha sufrido el Parque de la Casa de Campo debido, fundamentalmente, a causa de obras públicas:

– Traslado de la Puerta del Río. Puerta Histórica de entrada al Parque
– Destrucción del Túnel de Bonaparte, que le unía con el Palacio Real
– Derribo y desaparición de las tapias de la Huerta de la Partida
– Falsa recreación de la Huerta de la Partida o Plantas Medicinales
– Desaparición de la valla y verja delimitadora del Parque
– Enterramiento de edificios y caballerizas, obras de Juan de Villanueva
– Invasión de terrenos de los Viveros, banda de mil metros anexa con la M-30
– Desaparición de setos de aligustres en entrada al Palacete de los Vargas
– Daños al sistema radicular de doce plátanos bicentenarios junto al Palacete
– Semihundimiento de la fuente de entrada al Parque con suelo de granito
– Levantamiento de un muro-talud de siete metros en torno al Palacete de los Vargas

Claro que la visión de los responsables de las obras es bien diferente. Sin ir más lejos, el arquitecto del proyecto denominado Río 30, Ginés Garrido, afirmó que las obras tenían el objetivo de “integrar la Casa de Campo en la ciudad”. Bonito eufemismo. También se dijo que la nueva zona a la vera del río tendría una escuela de remo, zonas de juego infantiles, alquiler de bicicletas, rutas para pasear. ¡Vaya, se les olvidó mencionar lo de las pistas de pádel!

El soterramiento de la M-30 continúa. Esta vez por la zona del estadio de fútbol Vicente Calderón y la antigua fábrica de cervezas Mahou. Veremos qué nuevos impactos nos depara. Eso sí, al menos, según el alcalde, Madrid tendrá playa.