El Banco Mundial quiere que Brasil crezca con menor impacto ambiental
Crecimiento económico y desarrollo sostenible deberían ir siempre de la mano, pero por desgracia no es así. Y, en realidad, la economía sostenible produce un crecimiento más duradero y seguro, además, claro, de respetar el medio ambiente. A largo plazo, el crecimiento medioambientalmente sostenible es más beneficioso, incluso si sólo se piensa en términos económicos. Sólo que los beneficios se ven a más largo plazo y quizá gobiernos, empresas e inversores no están dispuestos a ello: ¿para qué hacer las cosas bien si ya no estarán aquí para que se lo agradezcamos? Las formas de producción impuestas por el capitalismo actual se basan en mecanismos que sólo tienen en cuenta las ganancias inmediatas y no contemplan el desarrollo a futuro, resultando de ello algo totalmente contraproducente, especialmente para el medio ambiente.

Respecto a este tema, un informe del Banco Mundial sostiene que la economía brasileña está en condiciones de mantener los niveles de crecimiento económico desarrollando prácticas más sostenibles y logrando reducir las emisiones de gases nocivos para el medio ambiente hasta en un 36%. Según este estudio, para lograr tal reducción el Gobierno brasileño debería invertir en los próximos veinte años unos 725.000 millones de dólares en proyectos medioambientales, una cifra muy superior a la que se tiene planeado destinar desde el gobierno. Brasil es una de las economías emergentes y uno de los países que más está creciendo en los últimos años. ¿Pero tiene que ser a costa del medio ambiente?

Esas inversiones, según el Banco Mundial, deberían dirigirse en especial a proyectos de generación de energía limpia, a cambios en el uso de las tierras cultivables, a la protección de selvas, a la modernización de los sistemas de transporte y al manejo de residuos. Además, según el estudio, estas inversiones serían menores (a largo plazo) a lo que el país tendrá que gastar en sanidad para remediar los efectos de su actual nivel de emisiones de gases tóxicos, que se encuentra entre los más elevados del planeta. Los gobernantes brasileños tendrán que elegir entre la salud de sus ciudadanos o tener más dinero (¿todos o unos pocos?).

El director del Banco Mundial para Brasil, Makhtar Diop, señala que se debe trabajar tanto en la planificación como en la financiación. Sin embargo, sostiene que “no hacer nada será muchísimo más costoso, tanto en términos de impacto nacional como global. Los resultados de una iniciativa de esa naturaleza tendrían un impacto positivo en el crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) y en la generación de empleo”.