
El buque ecologista Steve Irwin, de la organización Sea Shepherd Conservation Society, al igual que hiciera el año pasado, ha vuelto a surcar los mares de la Antártida para evitar la caza desproporcionada de ballenas por parte de las embarcaciones japonesas. Ni cortos ni perezosos, embistieron con mucha fuerza a un ballenero que se disponía a subir a cubierta uno de los cetáceos cazados.
Afortunadamente, no hubo que lamentar heridos. Desgraciadamente, la caza de ballenas continuó con absoluta normalidad. Hace falta más apoyo para terminar con estas prácticas criminales, esas que desde el Gobierno de la mayoría de países se ven con buenos ojos.





































