El calentamiento de las aguas puede contribuir al deshielo del Ártico
Un nuevo estudio ha desvelado que, en el periodo comprendido entre agosto de 2009 y agosto de 2010, el calentamiento de las aguas del Atlántico propició el deshielo de los glaciares de Groenlandia, lo que contribuyó a elevar el nivel del mar. La oceanógrafa Dra. Fiamma Straneo del Instituto Oceanográfico de Woods Hole, con el apoyo de Greenpeace, encontró que las aguas cálidas subtropicales están llegando a los fiordos del sureste de Groenlandia y que han estado disolviendo los glaciares. El estudio también revela que la temperatura del agua es un grado centígrado superior a los datos tomados en agosto de 2009.

Straneo y sus colegas están tratando de determinar si la masa de aguas subtropicales que han estado llegando a Groenlandia desde mediados de la década de 1990 es cada vez mayor, acelerando el deshielo de esta región y el aumento de nivel del mar. El impacto de los cambios del océano en las capas de hielo no está plenamente determinado en los modelos de los expertos del Panel Intergubernamental de Cambio Climático de Naciones Unidas, pero puede explicar por qué la capa de hielo de Groenlandia se está derritiendo más rápido de lo esperado.

Straneo y su equipo instalaron instrumentos de medición en los fiordos de Sermilik y Kangerdlugssuaq en 2009, como parte de la expedición de Greenpeace en el Ártico. Durante ese año, los instrumentos registraron la temperatura del agua y revelaron las condiciones en los fiordos.

“Encontramos las mismas aguas cálidas de origen subtropical que registramos el año pasado y utilizando los datos de los instrumentos que dejamos en los dos fiordos, podemos confirmar que estas aguas estuvieron provocando deshielo en la zona durante un año. En comparación con el año pasado, estas aguas son alrededor de un grado más calientes en ambos fiordos, que es un cambio considerable para Groenlandia”, ha comentado la Dra. Fiamma Straneo.

Por otra parte, y también este verano, el glaciólogo Gordon Hamilton encontró que el glaciar Helheim, que forma parte del fiordo de Sermilik, sigue transitando sobre las aguas más rápido de lo normal, cinco años después de la primera vez que probó su velocidad. Los recientes hallazgos de Straneo y Hamilton son consistentes con la hipótesis de que el calentamiento de los océanos puede impulsar cambios en los glaciares de Groenlandia y que el océano puede haber jugado un papel importante en la reciente aceleración de los deshielos en esa región.