El cierre del gran vertedero de México es un grave problema
El reciclaje en algunas zonas de Latinoamérica es algo más que una acción a favor del medio ambiente y la sostenibilidad. Es un medio de vida para muchas personas con pocos o ningún recurso. En México D. F., muchas personas han podido ganarse la vida gracias al reciclaje, en ocasiones, en condiciones laborales que ponían en peligro su salud.

En la actualidad, estos trabajos peligran. Se calcula que unos 4.500 pepenadores, que es como se conoce a estos recicladores, pueden quedarse sin su medio de vida si cierra el Bordo Poniente, el vertedero más grande al aire libre del país y uno de los mayores del mundo. Por otra parte, un vertedero así puede causar problemas de salud y plagas de animales.

El Gobierno de la capital mexicana ya ordenó, en diciembre de 2011, el cierre del vertedero Bordo Poniente. Era el principal y único vertedero de desechos del Distrito Federal, donde viven nueve de los veinte millones de habitantes de la sobrepoblada zona metropolitana de Ciudad de México.

Este enorme vertedero funciona desde 1985. Se calcula que alberga unos 80 millones de toneladas de residuos en sus 450 hectáreas de extensión y recibe unas 7.500 toneladas diarias de desechos orgánicos, casi la misma cantidad que de inorgánicos.

Según la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente de México, el Bordo casi es una ciudad, con paredes de residuos que alcanzan hasta los 17 metros de altura. Hay tres plantas que separaran y compactan los residuos reutilizables. En las plantas pueden trabajar unas 1.500 personas, en tres turnos para que funcione las 24 horas del día. Los recicladores no tienen salario fijo. Se les paga por la cantidad que son capaces de recolectar.

El cierre del Bordo ha sido causado por los riesgos que supone para las fuentes de agua y por las emisiones de gases de efecto invernadero que produce. Pero, ¿qué ocurrirá con los “pepenadores”? De momento, sigue entrando basura.

El anuncio del cierre de este vertedero provocó un caos total en la recolección de basura en la capital, donde nacieron vertederos clandestinos en parques, cruces de avenidas y hasta ante el monumento al reconocido político y ex presidente Benito Juárez, frente a la cancillería. No se puede cerrar el gran vertedero si no hay un plan alternativo para todos los desechos que produce una de las ciudades más pobladas del mundo.