El cloro contamina
Greenpeace acaba de publicar un informe en el que denuncia las emisiones tóxicas de la mayoría de las instalaciones productoras de cloro en España. La industria del cloro emite sustancias tóxicas para el medio ambiente y la salud, conclusión que se extrae tras analizar muestras de agua y sedimentos de los alrededores de las nueve instalaciones españolas. Se han detectado metales pesados, como mercurio, cadmio, cloruro de vinilo, dicloroetileno y cloroformo en los vertidos.

Las plantas de Hernani (Guipúzcoa), Torrelavega (Cantabria), Palos de la Frontera (Huelva), Lourizán (Ría de Pontevedra), Vila-Seca (Tarragona) y Martorell (Barcelona) emiten los vertidos de forma submarina. Mientras que Monzón y Sabiñánigo (Huesca) y Flix (Tarragona) vierten sus residuos directamente a ríos.

Concretamente en Sabiñánigo, la organización ecologista descubrió niveles muy preocupantes de cromo, una sustancia altamente cancerígena. Mientras que en Monzón (Planta de Química del Cinca), restos de cloruro de vinilo, igualmente cancerígenos.

La Asociación Nacional de Productores de Cloro (ANE) cuestiona el informe y asegura que el impacto medioambiental de su actividad es mínimo, tras las inversiones en modernas tecnologías para los centros de producción. Además, el 95,4% de la capacidad de las plantas españolas posee la certificación medioambiental ISO 14001.

Las emisiones globales de mercurio de las plantas españolas son un 24% menores que la media europea.

Greenpeace asegura que el cloro es sustituible por otros compuestos menos dañinos para el medio ambiente, sin embargo los productores no están de acuerdo en la afirmación, pues afirman que es uno de los productos con mayores aplicaciones en la sociedad actual.