El comercio internacional amenaza a tres de cada diez especies en peligro de extinción
Tomar una tacita de café o té, y aún peor endulzados con azúcar, va a crearnos un cargo de conciencia a más de uno tras conocer las conclusiones de este estudio, que afirma que el comercio internacional de estos productos está poniendo en jaque al mundo animal.

Saberse, se sabía que los hábitats naturales y los cultivos intensivos en países no desarrollados eran excluyentes por necesidad, pero ahora se tienen cifras. Así es, el comercio de productos como el café, el azúcar o el té producidos de forma irresponsable hacia la naturaleza amenaza el 30 por ciento de los animales en peligro de extinción, concluye un estudio publicado en la revista Nature.

El café se lleva la palma en provocar este daño, y lo hace fundamentalmente por la incesante expansión e invasión de hábitats naturales de los cafetales, un producto que ha de ir aumentando sus cultivos para satisfacer la creciente demanda mundial. De acuerdo con el estudio, el café es el responsable del riesgo de extinción de un mayor número de especies, sobre todo en México, Colombia e Indonesia.

Además de la contaminación derivada de la producción, el impacto también lo causa el mismo transporte, afirma este trabajo realizado por las universidades australianas Charles Sturt y Disney con 15.000 materias primas producidas en un total de 187 países y en relación a 25.000 especies animales.

“En una economía globalizada, el comercio internacional de productos como el café, el té, el azúcar o los textiles ha acelerado la degradación de los hábitats de numerosas especies”, dice Manfred Lenzen, investigador de la Universidad Charles Sturt.

Por suerte, la decisión última la tiene el consumidor, que puede detener esta nefasta dinámica exigiendo productos que en su etiqueta lleven sellos de comercio justo o que certifiquen de algún modo que han sido producidos con responsabilidad ecológica. Eso sí, no estaría nada mal que se nos ayudara a elegir con políticas que promovieran una mayor presencia de estos productos ecoamigables en las estanterías de los supermercados.