El comercio justo también beneficia a la naturaleza
El comercio tradicional en muchas ocasiones no es justo, pues acrecienta la brecha existente entre los países ricos y los pobres. El “primer mundo” acude a los países del Sur en busca de materias primas y productos manufacturados, comprándolos a precios irrisorios. Pero éste no es el único tipo posible de comercio, y eso se demuestra gracias a la existencia del llamado comercio justo, el cual además de la función de abastecimiento de materias primas cumple otra función, más importante si cabe: una contribución para acabar con la pobreza de los países del “tercer mundo”, puesto que ayuda a romper el círculo de dependencia de las multinacionales y de pobreza y explotación.

Hay muchas organizaciones que han establecido contacto directo con pequeños productores agrarios, ganaderos y artesanos, para que sus productos puedan llegar hasta nosotros sin pasar por las manos de los intermediarios, que son quienes encarecen abusivamente esos productos que el agricultor o el artesano se ven obligados a venderles a precios irrisorios.

Las organizaciones de comercio justo permiten pues que los productores puedan acceder directamente a los mercados del Norte, con lo cual mejoran notablemente las condiciones de vida tanto de pequeños propietarios como de trabajadores, quienes en muchas ocasiones viven en la miseria. Se entra así también en la senda que lleva a la erradicación del trabajo infantil y de las continuas violaciones de los derechos fundamentales de la persona. Con el comercio justo, los ciudadanos del “tercer mundo” tienen al menos la posibilidad de trabajar en unas condiciones parecidas a las que tenemos en el Norte.

El comercio justo cumple otra función, esta vez con la Naturaleza. Las plantaciones de productos de comercio justo que se encuentran en los países del Sur, como de cacao o café, suelen cumplir reglas estrictas de cultivo ecológico, usando fertilizantes naturales y prescindiendo de pesticidas. Al mismo tiempo, también acostumbran a reducir los embalajes y a usar cartones y plásticos reciclados o biodegradables.

En próximos posts os hablaré de diferentes proyectos de consumo justo o solidario llevados a cabo por estas organizaciones. Os sorprenderéis, ya que algunos proyectos son muy hermosos. Y podréis ver cómo comprar estos artículos producidos en condiciones dignas, como las que queremos para nosotros.