El concepto de estado de bienestar tiene que cambiar
Foresight es un grupo de expertos que asesoran al Gobierno británico acerca de asuntos como el medio ambiente y el desarrollo sostenible, con el objetivo de que los nuevos conocimientos científicos y tecnológicos se aprovechen para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos. Sin embargo, hay problemas que no se pueden resolver solamente confiando en las innovaciones de las que es capaz el ser humano. Hay retos que necesitan de la implicación de toda la sociedad y así lo ha puesto de manifiesto el Foresight en su último informe.

Según el último documento publicado por Foresight, The Future of Food and Farming (El futuro de la alimentación y la agricultura), en el que han colaborado cuatrocientos expertos de más de treinta y cinco países, el sistema alimentario mundial experimentará sufrirá una transformación sin precedentes en los próximos cuarenta años. Si en la actualidad es una vergüenza que millones de personas pasen hambre, este informe señala que, de continuar así las cosas, esta cifra se multiplicará de forma alarmante.

La población mundial sigue creciendo. Pasará, de casi 7.000 millones en la actualidad, a 8.000 millones en 2030 y, probablemente, a más de 9.000 millones en 2050. Por otro lado, la competencia por la tierra, el agua y la energía se intensificará, mientras que los efectos del cambio climático serán cada vez más evidentes. Reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y frenar el cambio climático no será un opción, como aún lo es en la actualidad, será indispensable para vivir en el planeta. En definitiva, la globalización continuará presionando a los sistemas alimentario, económico y político. En otras palabras, los dueños de las empresas que ganan mucho dinero con el sistema económico actual no estarán dispuestos a perder sus privilegios. Y muchas de las personas que viven en un total estado de bienestar no estarán dispuestas a cambiar su vida, por lo que el problema persistirá.

El documento elaborado por Foresight demanda hacer frente a estos problemas sin más dilación, haciendo frente al cambio climático y logrando la sostenibilidad en el sistema mundial de alimentos. Para ello, propone combatir los cinco desafíos más importante que existen en el sector de los alimentos y la agricultura para llegar a una sostenibilidad real en los próximos años:

1. Lograr un equilibrio sostenible de la demanda y la oferta futura de alimentos. Se trata de garantizar que el suministro de alimentos sea asequible para todos. Para ello, hay que mejorar la productividad de todas las regiones del mundo, compartiendo la nueva ciencia y las innovaciones en tecnología con toda la población mundial, además de reducir los residuos y mejorar la gobernabilidad sobre el sistema de distribución de alimentos. Por último, hay que flexibilizar la dieta y las rutinas alimenticias de la gente.

2. Dirigir los mayores esfuerzos en combatir la falta de alimento en las personas y regiones más vulnerables. La inestabilidad económica mundial genera efectos negativos sobre el suministro mundial de alimentos y lo hace especialmente sobre los países de bajos ingresos.

3. Lograr el acceso mundial a los alimentos y acabar con el hambre. Hoy en día, 925 millones de personas sufren hambre en el mundo y alrededor de un billón más no lleva una dieta con suficientes vitaminas y minerales para conservar una buena salud. Hay que incrementar la agricultura en los países donde hay más hambre y desnutrición y reducir los niveles de pobreza y desigualdad.

4. Gestionar los recursos del mundo de modo que se haya una baja emisión de dióxido de carbono para la mitigación del cambio climático.

5. Mantener la biodiversidad y los servicios que ofrecen los ecosistemas y, por consiguiente, la posibilidad de alimentar a todo el mundo. Muchos de los sistemas de producción de alimentos son insostenibles. Si no se producen cambios, el sistema mundial de alimentos seguirá deteriorando el medio ambiente y pondrá en peligro la capacidad del mundo para producir alimentos en el futuro, además de contribuir al cambio climático y a la destrucción de la biodiversidad. Si seguimos así, llegará un día en que no se podrán cultivar alimentos.