El declive de los corales amenaza la vida de millones de personas en zonas tropicales costeras
Si los arrecifes de coral sufren un deterioro, las gentes que dependen del equilibrio de sus ecosistemas también verán amenazada su supervivencia. Son millones de personas las que, según advierte un reciente estudio, verán peligrar sus medios de vida a consecuencia de su probable extinción en las zonas tropicales costeras.

Un declive que sólo podría frenar un drástico cambio en las prácticas de pesca, en las emisiones de carbono y en el control de la contaminación de las aguas con fertilizantes, sus principales enemigos, concluye este trabajo realizado por la Universidad de Queensland y la Universidad de Sheffield, publicado en la revista Current Bilogy.

Cuestión de supervivencia

En estas áreas costeras del Caribe millones de personas dependen de la pesca para sobrevivir, por lo que las pérdidas irían más allá de lo económico. Esta circunstancia hace que el problema tenga un doble carácter de desastre ambiental y humano, pues seguridad alimentaria está en juego al disminuir drásticamente el número de capturas.

El estudio midió la abundancia y tipo de peces en los corales del Caribe, con el objetivo de poder luego comparar los resultados con otros arrecifes que no son explotados por las pesquerías. Finalmente, se pretende poder establecer una política que permita proteger a estas últimas.

El declive de los corales amenaza la vida de millones de personas en zonas tropicales costeras
Los arrecifes son claves en la conservación del ecosistema porque proporcionan refugio a organismos presa vulnerables, creándose un hábitat complejo que deja de cumplir su función de forma progresiva conforme se van deteriorando.

Cuando esta complejidad se pierde la dinámica del arrecife varía y acaba convirtiéndose en un entorno más empobrecido y deshabitado. Conservar su salud, por lo tanto, es la clave para gestionarlo de forma sostenible y productiva a nivel pesquero. “Hay pasos prácticos que podemos tomar para administrar los arrecifes, como el respeto de los peces loro, que se alimentan de algas y ayudan a los corales a crecer”, concluyen los investigadores.