El fracking contamina el agua de los pozos cercanos
La polémica sobre la fractura hidráulica o fracking es totalmente inexplicable. Si se trata de dilucidar si perjudica al medio ambiente, no puede existir tal polémica. Ya lo puso de manifiesto el documental Gasland y ahora lo ratifica un grupo de científicos: esta técnica de extracción de gas natural contamina con químicos las aguas subterráneas de los pozos cercanos.

Ecologistas y ciudadanos en contra del fracking. A favor, las empresas que van a ganar dinero con ello, los políticos que siguen el dictado de las multinacionales de la energía (también ganarán) y colectivos como los geólogos (un sector beneficiado porque les da trabajo). Todos ellos tratan de crear el debate sobre si el fracking contamina o no. Pero, lo cierto es que es un hecho y que cualquiera que no reconozca que la fractura hidráulica contamina los acuíferos cercanos, hablando, claro, miente.

La conclusión de un nuevo estudio publicado en la prestigiosa revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) es que la extracción de gas natural en formaciones de esquisto, mediante el proceso conocido como fracking, ha contaminado gravemente las aguas subterráneas poco profundas en Pensilvania, Estados Unidos. Científicos de la Universidad de Duke analizaron el agua de un pozo a través de 175 kilómetros, cerca de la ciudad de Dimock, que aparecía en el documental Gasland.

La técnica de perforación denominada fractura hidráulica se utiliza desde hace años en varias zonas del noreste de Estados Unidos, así como en Texas, Arkansas y otros estados. Ahora, años después, se comprueba la contaminación en el agua y los pequeños terremotos que ha generado dicha técnica de extracción. Estados Unidos ha servido como conejillo de Indias. Pero en Europa y otras regiones se puede detener esta agresión contra el medio ambiente.

El fracking contamina el agua de los pozos cercanos
En algunos casos, los residentes que viven en lugares donde se está extrayendo gas de pizarra denuncian que el suministro de agua subterránea ha sido contaminado con metano. En los peores casos, del agua del grifo sale una llamarada si se acerca un mechero. La industria del gas considera el documental Gasland como propaganda antifracking.

¿Beberías agua contaminada con metano o etano?

Así pues, ¿dónde está la polémica? La próxima vez que se debata el tema en los medios de comunicación, la próxima vez que el político de turno (el ministro de Industria, Energía y Turismo de España, el señor Soria, o cualquier otro) defienda el fracking, que no mienta: en las zonas donde se pone en práctica, la concentración de gas metano en el agua de consumo humano es seis veces mayor de lo normal y, la de etano, supera hasta en 23 veces los niveles normales en pozos ubicados a un kilómetro de la prospección.