El fracking en EEUU ha producido agua tóxica para inundar Washington
El fracking o fractura hidráulica en Estados Unidos ha generado 1 billón de litros de aguas residuales tóxicas. Con esa cantidad de líquido se puede inundar todo Washington bajo una laguna tóxica de una profundidad de casi siete metros. Así lo afirma un informe de la organización Environment America.

Dicha organización asegura que Estados Unidos se está convirtiendo en una potencia energética a costa de perjudicar gravemente el medio ambiente. El daño causado ​​por el fracking es generalizado y a una escala inimaginable hace unos años. El alcance total de los daños que va a generar el fracking en la calidad del aire y del agua todavía no se puede saber, según el informe.

Aun con los pocos datos de los que se dispone actualmente, el panorama es terrible: la fractura hidráulica está originando daños irreparables al medio ambiente y la salud de las personas. Son diversos los estudios que lo demuestran. Extraer las reservas de petróleo y gas natural de las formaciones rocosas tiene un coste altísimo.

Se han producido varios casos de pozos y arroyos contaminados en las cercanías de los proyectos de fracking, así como emisiones de metano a lo largo de la cadena de producción. Por otra parte, ¿qué ocurre con los millones de litros de aguas residuales que vuelven a la superficie junto con el petróleo y el gas?

Bromuro y radio

El fracking en EEUU ha producido agua tóxica para inundar Washington
En Estados Unidos, país pionero en poner en llevar a cabo proyectos de esta técnica altamente contaminante, se han abierto, desde 2005, más de 80.000 pozos en 17 estados. El agua usada en esos pozos, en parte, vuelve a la superficie contaminada con radio y bromuros.

Un estudio publicado recientemente por investigadores de la Universidad Duke señala el riesgo de radiación de aguas residuales procedentes de las perforaciones: en una planta de tratamiento en el oeste de Pensilvania mostraron concentraciones de radio doscientas veces superiores a lo normal.

En Nuevo México, ha habido más de 420 casos de contaminación debido a que las plantas de tratamiento no funcionaron todo lo bien que debían. Cuando el bromuro de las aguas residuales se mezcla con el cloro utilizado para el tratamiento del agua potable, se producen trihalometanos, sustancias químicas que provocan cáncer y otros problemas de salud.

Gran parte de las aguas residuales tóxicas se han generado en Texas, un estado que ha sufrido tres años de sequía severa y donde la industria petrolera y los agricultores y ganaderos compiten por la poca agua que está disponible.

Otras consecuencias del fracking que se ponen de relieve en el informe son 450.000 toneladas de contaminación del aire cada año y 100 millones de toneladas de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) desde 2005.