El frío adelgaza, es saludable y ayuda a ahorrar energíaNo se trata de quedarse en los huesos a fuerza de pasar frío ni tampoco de tiritar durante horas para pagar menos en la factura de la luz y, de paso, para hacer un gesto por el planeta. La idea no es tanto dejar que el frío nos taladre sino soportarlo un poquito más de lo que solemos hacer habitualmente para conseguir un aliado a la hora de ahorrar energía y también de gastar calorías.

Porque no se necesita llegar a esos extremos para obtener buenos resultados al abrocharnos el cinturón para adelgazar y, de paso, para gastar menos. Y no lo decimos por decir. Recientes estudios científicos apoyan tanto una cosa como la otra, y en este post hablamos de ellos.

El frío adelgaza, es saludable y ayuda a ahorrar energía
Si controlamos el termostato lograremos un entorno más positivo para nuestro organismo, porque será más real, con sus variaciones y altibajos, como ocurre en el exterior, con el cambio de estaciones, con los cambios a lo largo del día, desde la mañana a la noche, la madrugada…

Adelgazar aprovechando el frío

Investigadores estadounidenses, concretamente de la Universidad de California, Berkeley, han descubierto que el frío ayuda a quemar energía y perder peso. Básicamente, llegaron a esta conclusión tras observar que los ratones con niveles elevados de una proteína recién descubierta, llamada factor de transcripción Zfp516, ganaron un 30 por ciento menos de peso.

En concreto, estar expuesto a bajas temperaturas aumenta sus niveles, y ésta es clave para formarse la grasa marrón, el tipo de grasa en nuestro cuerpo que genera calor y ayuda a perder peso. A diferencia de ésta, la grasa blanca almacena el exceso de energía.

Vivir en entornos con temperaturas controladas ha hecho que la necesidad de la grasa marrón haya disminuido con el tiempo, y es por eso que tenemos mucha menos. Sin embargo, en trabajadores que están al aire libre en lugares fríos tienen más grasa marrón que aquellos que trabajan en interiores.

El frío adelgaza, es saludable y ayuda a ahorrar energía
Los investigadores explican que puesto que el 90 por ciento de la grasa de nuestro cuerpo es grasa blanca, sería interesante buscar el modo de potenciar el marrón, y exponernos a temperaturas frías es un modo de conseguirlo. “La grasa parda utiliza las calorías para mantener el cuerpo caliente”, con lo que se adelgaza y, además, pasando menos frío.

Un máximo de 15 grados para dormir

A la hora de ir a la cama, dormir por encima de los 15 grados centígrados no es bueno para nuestra salud, pues activamos nuestros mecanismos de termorregulación, tenemos un sueño más reparador y prevenimos graves enfermedades, como la diabetes de tipo 2 y otras patologías metabólicas, según un estudio publicado en la revista Diabetes.

En todo caso, dormir por debajo de los 21 grados durante la noche es un modo de mantener activo el mecanismo natural de nuestro cuerpo que evita que el envejecimiento se acelere. Es decir, un ambiente caldeado impide que nuestro organismo reaccione activando hormonas que evitan un envejecimiento prematuro.

El frío adelgaza, es saludable y ayuda a ahorrar energía
De acuerdo con la naturópata Natasha Turner, no se libera la melatonina, una hormona que hace descender la temperatura corporal y también nos mantiene más jóvenes. Curiosamente, esta hormona se libera por la noche, precisamente por ello se aconseja dormir en un entorno relativamente fresco. Además, prevenimos enfermedades metabólicas.

Por último, si la temperatura ambiental es fresca conciliaremos el sueño más fácilmente, será más profundo y también liberaremos menos cortisol, la hormona del estrés que liberamos en situaciones críticas para afrontar problemas. Su menor producción también está asociada con la capacidad de controlar el apetito y la ansiedad. Y, por último, dormir en una habitación más fresca es un modo fácil de ahorrar en la factura de la luz y, cómo no, de tener un gesto con el planeta.