El Gobierno mexicano experimentará con maíz transgénico
El Gobierno mexicano aún no ha hecho públicos los resultados de las siembras experimentales de maíz transgénico en el norte del país. No se conocen, pues, sus consecuencias. Sin embargo, sí ha autorizado a una siembra piloto de este cultivo en el estado de Tamaulipas, al noreste del país, en la costa caribeña.

Según Greenpeace, la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) viola así el artículo 46 de la Ley de Bioseguridad de Organismos Genéticamente Modificados (LBOGM). Por tanto, la organización ecologista demanda a la dependencia federal la anulación de la autorización otorgada este martes a la empresa Monsanto para sembrar una superficie menor a una hectárea.

Lo sorprendente es que, hace unos meses, la propia Sagarpa actuó de otra forma, negando un permiso similar para el estado de Sinaloa, argumentando en un comunicado que “para avanzar a la etapa piloto, se considera necesario contar con más información de campo, ya que un solo experimento -por muy bien efectuado que esté- no aporta datos concluyentes para avanzar a la etapa piloto. Esto es especialmente relevante por ser México Centro de Origen y de una importante diversidad genética del maíz”.

Las decisiones de las autoridades mexicanas son, por tanto, en este asunto, contradictorias. Justifican la decisión con el argumento de que de esta forma disminuirán las importaciones de maíz amarillo transgénico proveniente de Estados Unidos. Sin embargo, para Greenpeace la solución pasa por potenciar la producción local del grano con variedades mexicanas.

México es centro de origen y diversificación del maíz y ya se han señalado casos de contaminación desde transgenes hacia variedades nativas de maíz, a pesar de que no se había permitido la siembra de transgénicos a campo abierto hasta 2009. El hecho de que siembren en un estado con poca relevancia productiva del grano no asegura que no se produzca contaminación a otros estados y mucho menos que no contaminará la red alimentaria de los consumidores.

Para Greenpeace, este modelo de agricultura que se está impulsando no es el adecuado. Hay que desarrollar una agricultura ecológica y sostenible a largo plazo. Por respeto al medio ambiente y a la salud de los ciudadanos.