El juicio de nunca acabar sobre el desastre del Golfo de México
Se sigue celebrando el juicio sobre las responsabilidades del peor desastre ambiental de la historia de Estados Unidos, según las palabras del mismísimo presidente del país, Barack Obama: el derrame de petróleo en el Golfo de México. Ya han pasado casi dos años desde el accidente ocurrido en la plataforma petrolífera de BP, pero las partes en disputa no alcanzan a un acuerdo en el importe de la indemnización.

Es el juicio civil por el derrame de cuatro millones de barriles de crudo en abril de 2010, que iba a comenzar en Nueva Orleans, pero que se ha postergado una semana más para continuar con las negociaciones que, presumiblemente, conseguirán un acuerdo extrajudicial. El juez Carl Barbier emitió la orden el domingo por la tarde, la misma noche en que se celebraba la gala de los Oscars, con la excusa de una mejor eficiencia judicial.

En una declaración conjunta elaborada por BP y el comité de dirección de los demandantes (PSC), se explicó que el retraso se concedió para dar a los abogados de ambas partes más tiempo para llegar a un acuerdo. Es decir, permitir que BP y la PSC tengan más tiempo para sus conversaciones en un intento de llegar a un acuerdo.

El proceso judicial busca una solución a todas las demandas civiles y penales planteadas por la muerte de once trabajadores en la plataforma Deepwater Horizon y un derrame que tardó 85 días en ser controlado. Hasta el momento, BP ha pagado 7.500 millones de dólares en tareas de limpieza y como compensación a los afectados.

Parece que el juez Barbier busca, cuesta lo que cueste, un acuerdo extrajudicial que aliviaría las multas de BP, que podrían llegar a los 17.000 millones de dólares si la compañía es declarada culpable de negligencia grave.

Bob Dudley, director ejecutivo de BP, señaló que la compañía estaba dispuesta a llegar a un acuerdo si las condiciones eran justas y razonables. Pero también ha reconocido que las negociaciones han sido difíciles. BP y el PSC trabajan por llegar a un acuerdo que compense de manera justa a la gente y negocios afectados por el accidente y derrame de Deepwater Horizon, ha señalado Dudley. Pero también advirtió: “no es seguro que estas discusiones lleven a una solución”. ¿Un farol?