El lago Urmía en peligro
El calentamiento global sigue provocando desastres naturales nunca antes vistos. El lago Urmía (o Orumieh) es un lago salado situado en el noroeste de Irán cuya superficie es de 5.200 kilómetros cuadrados. Es uno de los lagos con mayor extensión del mundo. Tiene una profunidad máxima de 16 metros. La mayor parte del lago pertenece a un parque nacional que, además, es reserva de la biosfera de la Unesco desde 1976. En la isla de Kabudi, la segunda mayor de todo el lago, se halla la tumba del nieto de Genghis Khan. Constituye el hábitat de varias especies de aves migratorias.

El lago Urmía pierde, por evaporación, casi un metro de agua cada año. Pero ahora se cree que puede llegar a secarse en tan sólo tres años. Al menos, eso es lo que afirman las autoridades iraníes.

La profundidad del agua se ha reducido en un 60%. Lo que antaño constituía un lugar para pescar, para navegar o para pasar un día disfrutndo de la playa, se está convirtiendo en lo que se podría llamar un desierto de agua. La falta de precipitaciones y el aumento de la temperatura, que provoca que la evaporación del agua sea mucho más rápida, son dos de las principales razones que llevan a este lago a una sequía total. Tampoco hay que olvidar las presas y otro tipo de barreras arquitectónicas construidas por el hombre que se han levantado en las cercanías y que están impidiendo que el lago recupere su caudal.

Otro fenómeno que se está produciendo es que el agua es cada vez más roja. Esto es debido a la alta concentración de sal y magnesio, elementos que no se evaporan. Las autoridades iraníes, conscientes del peligro que este desastre medioambiental supone, han decidido llevar a cabo un plan para recuperar el lago Urmía que, entre otras medidas, incluye la de rellenarlo con 2.000 millones de litros cúbicos de agua.