El leopardo Amur aumenta su población un 50% en los últimos cinco años
Los últimos cinco años han sido decisivos para la supervivencia del leopardo Amur, también conocido como leopardo del Extremo Oriente (Panthera pardus orientalis), una subespecie de leopardo muy rara que habita en una región transfronteriza entre Rusia, China y Corea del Norte.

Dar esquinazo a su inminente desaparición gracias a un aumento de la población durante todo un lustro ha sido una gran noticia de la que se hace eco el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF). Una inesperada y maravillosa noticia, en realidad, sobre todo considerando que el leopardo Amur no sólo es la subespecie de leopardo más rara que existe, sino que se encuentra en gravísimo peligro de extinción.

Esta buena evolución ha sido tan espectacular que se ha convertido en la ganadora del palmarés de 2013 sobre la mejoría observada en las especies amenazadas por parte de WWF. Según esta clasificación, actualizada cada año, “la población de leopardos Amur aumentó un 50 por ciento en los últimos cinco años”.

Medio centenar en libertad

El éxito, sin embargo, sigue siendo relativo. Desde luego, no está la cosa como para echar cohetes, pues “el número total de ejemplares sólo alcanza los 50 individuos”, apuntan desde la organización.

Sin embargo, significan mucho ese medio centenar de ejemplares silvestres, a los que se suman algunos centenares más criados en zoológicos. Básicamente, esos leopardos salvajes son los que todavía mantienen viva la esperanza sobre la viabilidad del que es uno de los mamíferos más raros y hermosos del planeta.

Tal bonanza se debe a la creación de un nuevo parque nacional en el extremo oriente de Rusia, un área vigilada que intenta frenar la caza furtiva de este animal solitario, codiciado por su piel moteada.

El leopardo Amur aumenta su población un 50% en los últimos cinco años
En el otro lado de la moneda, la peor parte se la lleva el rinoceronte, el gran perdedor de las especies protegidas en 2013, cazados a miles, sumando casi un millar de muertes sólo en Sudáfrica. En el mercado negro, su cuerno alcanza precios estratosféricos, muy superiores al oro. Llega a negociarse a 16.300 euros el kilo por la fuerte demanda de países asiáticos.

Un total de 21.286 especies animales y vegetales están amenazadas por el cambio climático, la agricultura o el comercio clandestino, de acuerdo con cifras de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

Actualmente, el principal problema se concentra en la desmedida caza. Su actividad es tal que “escapa a todo control”, denuncia WWF. Por mucho que las leyes y los controles intenten frenarla, “los cazadores furtivos pertenencen a organizaciones criminales y que están equipados con equipos de alta tecnología, como aparatos de visión nocturna, helicópteros y armas automáticas”.

Recordemos que en 2010 se creó una zona transfonteriza de protección del tigre siberiano gracias a un acuerdo firmado por China y Rusia, lo que también ha supuesto una ayuda para la conservación de otras especies amenazadas, como el leopardo del Amur, pues comparten hábitat.