El límite del planeta cada vez más cerca
Se habla mucho, últimamente, de las predicciones mayas y de que el mundo se va a acabar. Pero no hace falta irse tan lejos para saber que esto no puede durar mucho. Y, aunque es poco probable que las predicciones mayas se cumplan y el mundo se acabe este año 2012, repasando las predicciones de los científicos para 2030 (¡para dentro de poco menos que una década!) quizá alguno piensen que es mejor que se acabe el mundo.

Todo se resume en el aumento exponencial de la necesidad de recursos por parte de una población mundial, que va en aumento. Se calcula que, en 2030, la demanda global de alimentos habrá aumentado un 50%, la de energía un 45% y la de agua un 30%. No es sostenible. Nunca en la historia ha existido una demanda tal de recursos. Y nunca en la historia el planeta había estado tan explotado. El desastre es inevitable.

Ante este gran problema (que, además, puede ser peor de lo esperado por culpa del cambio climático y otros factores) se siguen buscando soluciones económicas, como si el dinero pudiera hacer aparecer, por arte de magia, otro planeta, o desaparecer la contaminación y los efectos del calentamiento global. El enfoque es erróneo y no impedirá el desastre. Quizá, en todo caso, lo adelante.

Expertos, científicos, ecologistas y funcionarios de altos organismos internacionales sobre el medio ambiente, avisan a los gobiernos que deben hacer algo, pero éstos no responden. La actual sociedad de consumo, en especial, en Occidente (pero también en los países emergentes, ya que éstos imitan a los otros y quieren entrar en el mismo patrón consumista) no es sostenible. Si no se cambia la manera de vivir, en 2030 comenzaremos a ver el principio de la debacle mundial. Hay que cambiar el punto de vista económico, los gobiernos deben considerar otros indicadores económicos además del Producto Interior Bruto (PIB).

El Panel de Alto Nivel sobre Sostenibilidad Global recomienda más de cincuenta medidas para solucionar el problema de falta de recursos al que estamos abocados y, además, advierte que la actual crisis financiera fue causada en parte por estas reglas de los mercados que alientan la mentalidad cortoplazista y no impulsan inversiones sostenibles. Algunas de las medidas que recomiendan son las siguientes:

    – Poner fin a los subsidios a los combustibles fósiles
    – Incluir en el precio de los bienes el coste ambiental de producirlos
    – Todos los productos deben llevar en sus etiquetas información sobre su impacto ambiental
    – Los gobiernos deben elaborar indicadores de rendimiento económico más allá del PIB y que midan la sostenibilidad
    – Los gobiernos deben cambiar la regulación del mercado financiero para promover inversiones más estables y sostenibles
    – Crear un fondo global para la educación