El Mar Báltico rebosa de algas
Una gran alfombra de algas azuladas cubre una superficie de 377.000 metros cuadrados del Mar Báltico, en el norte de Europa. Una superficie equivalente al territorio alemán. Esta extraña proliferación de algas ha sido provocada por las elevadas temperaturas y por fertilizantes usados en los campos de agricultura cercanos. Así lo han afirmado el Instituto Leibniz de Investigación del Mar Báltico en Rostock-Warnemünde (IOW) y la Fundación de Protección de la Naturaleza (WWF) en Alemania.

Esta última organización ecologista informó que las algas afectan a las costas de Finlandia, Suecia, Rusia, los estados Bálticos y Alemania. “Esto quiere decir que un 90% del mar interior está afectado por el problema de las algas”, declaró un portavoz de la WWF en Hamburgo. “En Alemania están especialmente afectadas las costas de Achterwasser y Oderhaff, así como Strelasund”, añadió. De acuerdo a los estudios efectuados por el IOW en el Mar Báltico, la alfombra de algas se compone de un tipo de bacterias que, aunque son conocidas como algas verdeazuladas, en realidad no pertenecen a la familia de las algas.

Este tipo de algas azuladas son comunes desde hace décadas cada verano en el Mar Báltico y la causa son los fosfatos procedentes, sobre todo, de la agricultura de la zona. Estos organismos perjudican el Mar Báltico, ya que, al morir, forman en el fondo marino una zona muerta, sin oxígeno. Además, expulsan el venenoso ácido sulfhídrico, que daña todos los organismos. Si se produjeran tormentas la alfombra podría desaparecer, pero las algas continuarían en el agua. Además, este tipo de organismos son especialmente tóxicos y pueden provocar irritaciones en la piel, así como graves problemas en el intestino y en el estómago si se ingieren. Es decir, que supone una amenaza para todos los animales que beben el agua afectada. Los organismos públicos han aconsejado no bañarse si se divisan algas azuladas.

El WWF ha aprovechado la ocasión para llamar la atención de los países cercanos al Mar Báltico para proteger el medio ambiente y conseguir llegar a un acuerdo para frenar el uso excesivo de fertilizantes. “En vez de a una distancia de siete metros, se puede abonar en la actualidad hasta a un metro de distancia en zanjas y arroyos”, comentó el director de la oficina del Mar Báltico del WWF en Stralsund. “A través de este agua, llegan las sustancias al mar, de las cuales se alimentan las cianobacterias”, agregó Lamp. Para proteger el dañado Mar Báltico, la organización exige medidas más estrictas en el ámbito de la agricultura, como que desaparezcan los fosfatos de los detergentes y que se termine con la depuración de aguas residuales de cruceros y barcos en el Mar Báltico.