El mercurio en las bombillas de bajo consumo
Las lámparas fluorescentes compactas de bajo consumo requieren menos electricidad y permiten reducir el nivel de emisiones de las centrales eléctricas y reducir los efectos del cambio climático. Pero hay que señalar que contienen mercurio, una sustancia contaminante y peligrosa.

El Comité Científico de los Riesgos Sanitarios y Medioambientales (CCRSM), uno de los tres comités científicos no alimentarios e independientes que asesoran a la Comisión Europea sobre seguridad de los consumidores, salud pública y medio ambiente, se encarga de responder las dudas sobre el asunto que tengan los ciudadanos europeos. En la actualidad, las lámparas fluorescentes compactas (CFL, por sus siglas en inglés) contienen mercurio porque es científica y técnicamente imposible fabricarlas sin este material, aunque se está consiguiendo reducir la cantidad poco a poco.

El mercurio sólo puede salir del interior de las lámparas si se rompen o se desechan junto con otros residuos domésticos. Por eso es tan importante que los consumidores lleven las lámparas fundidas a los puntos de recogida adecuados, de modo que se pueda reciclar el mercurio y no acabe contaminando el medio ambiente.

En todo caso, si se rompe una lámpara fluorescente, el nivel de vapor de mercurio en el aire de la habitación puede ser, por un breve momento, relativamente alto, aunque el vapor se transforma rápidamente en pequeñas gotas que quedan en las superficies o en el polvo durante algún tiempo. Si la habitación está bien ventilada y limpia, se reduce el riesgo.

Los niños tienden a estar más expuestos que los adultos al mercurio liberado, aunque en la actualidad se desconoce el alcance de este riesgo añadido.

Si se rompe una bombilla, se debe ventilar el cuarto y limpiarlo con un paño húmedo. Además, hay que evitar el contacto de la piel con los fragmentos que hayan podido quedar y se deben recoger con una aspiradora.

Se calcula que, en 2007, sólo el 20% de este tipo de lámparas fueron recicladas. Aunque es poco probable que el uso y eliminación actuales de las lámparas fluorescentes compactas causen riesgos medioambientales, el aumento de la recogida selectiva y el reciclaje reduciría aún más las emisiones de mercurio.