El misterio de la lluvia de mirlos en Arkansas
Un hecho inesperado ocurrió en el estado de Arkansas, en el centro-sur de Estados Unidos. Miles de mirlos cayeron desde el cielo en la noche de Año Nuevo. Aproximadamente, cinco mil. Casi todos estaban muertos. La mayoría de los mirlos que cayeron del cielo lo hicieron sobre la localidad de Beebe, situada a unos 48 kilómetros al noreste de la capital del estado, Little Rock. Los servicios de limpieza municipales han tenido trabajo extra en el comienzo del año 2011: recoger de las aceras y de los tejados de las viviendas todos estos pájaros.

Como si de una secuencia del clásico de Alfred Hitchcock Los pájaros se tratara, los ciudadanos de esta parte del mundo no daban crédito a lo que veían.

Los mirlos comenzaron a caer en Nochevieja y siguieron haciéndolo el día de Año Nuevo. Durante la típica celebración del cambio de año se lanzaron, a medianoche, fuegos artificiales. A esa hora, los animales estarían durmiendo en nidos y ramas. El ruido repentino de los fuegos (y tal vez las luces) pudo causarles un estrés suficiente para acabar con su vida. De hecho, algunos residentes de la zona afirman haber escuchado fuertes explosiones de fuegos artificiales antes de que las aves comenzaran a caer sobre casas, autos y árboles.

Algunos científicos estadounidenses no dudan de que, efectivamente, fueron los fuegos artificiales los responsables de la muerte de estos miles de pájaros que cayeron sobre Bebee, Arkansas. Karen Rowe, de la Comisión de Pesca y Juego de Arkansas, dijo que los mirlos, una especie de pájaro con plumaje negro excepto el de las alas, que es rojo, podrían haber volado a una altura más baja de la habitual para evitar los fuegos, lo que les hizo chocar con paredes, farolas, postes o cualquier otro objeto. Esta especie de pájaros vuelan en bandadas muy grandes y compactas, por lo que cabe la posibilidad de que sufrieran una colisión masiva en el aire, mientras volaban.

En todo caso, esta hipótesis aún no está confirmada. Se barajan otras posibilidades, como que resultaran heridos por los fuegos artificiales o por el granizo caído en los días anteriores. Lo cierto es que fuertes vientos y tornados azotaron la zona el día de Nochevieja. Por el momento, los animales muertos serán llevados a diversos laboratorios de Little Rock, Madison y Wisconsin para su posterior estudio.

Lo que sí se ha descartado por el momento es un envenenamiento masivo, ya que según las autopsias de algunos de los pájaros fallecidos, tenían el estómago vacío.

No es la primera vez que ocurre un caso de estas características en el mundo. En 1973, una fortísima tormenta de granizo provocó la muerte de centenares de patos cerca de Stuttgart, Alemania.