El misterio de las focas momificadas de la Antártida
En la Antártida se han encontrado, en diversas ocasiones, focas momificadas. Es un fenómeno que los investigadores llevan estudiando desde hace años. Y parece que, por fin, el misterio se ha resuelto. Estas focas disecadas se encuentran en los Valles Secos de McMurdo, que se encuentran en proximidades del estrecho de McMurdo, en la tierra de Victoria de la Antártida. En la región se encuentra el río más largo del continente helado. Es uno de los desiertos más secos del mundo.

Precisamente el clima extremo es el responsable del fenómeno. Un clima extremo, por seco, dentro de otro clima extremo, como el que existe en la Antártida. El viento seco de los Valles Secos pueden alcanzar los 300 km/h y actúa como una suerte de deshidratador (en un fenómeno similar al de la comida deshidratada), transformando a las focas en una especie de momias.

Los científicos pensaron, en un principio, que podría tratarse de un cementerio comunal, un lugar donde iban las focas cuando sentían que iban a morir. Pero esta hipótesis fue descartada, pues el análisis de algunas de estas focas demostró que eran ejemplares jóvenes, la mayoría, de menos de un año de edad. Otras, en cambio, tenían miles de años de antigüedad.

El misterio, pues, se encontraba en cómo y por qué llegaban las focas a un lugar tan inhóspito. Y parece que la respuesta es que los animales se desorientan, según un estudio realizado por biólogos australianos en la década de los sesenta del siglo pasado. Las focas jóvenes se pierden en su camino hacia el norte en las migraciones otoñales y terminan arrinconadas en este desolado valle helado donde mueren de hambre.

Las primeras expediciones que llegaron a la región quedaron asombrados del fenómeno, cadáveres de focas que se encontraban tierra adentro, algunos de ellos a setenta kilómetros de distancia del mar y a altitudes de más de 1.500 metros. Algunos ejemplares tienen cientos o miles de años de antigüedad, aunque la mayoría tiene sólo unas décadas.

El misterio de las focas momificadas de la Antártida