El niño que quiere plantar un billón de árboles
En relación con el medio ambiente, uno no tiene más remedio que ser pesimista. Pero, a veces, un gesto puede invitar al optimismo. Sobre todo, si ese gesto proviene de un chaval de trece años. Al fin y al cabo, ésa es la generación que más va a sufrir un planeta lleno de contaminación a la que varias generaciones hemos contribuido.

Este chaval se llama Félix Finkbeiner. Es alemán y ha fundado una organización sin ánimo de lucro llamada Plant for the Planet (Plantar por el planeta). Esta ONG ya ha logrado plantar más de tres millones y medio de árboles en distintos lugares del mundo.

Fue a los nueve años cuando a nuestro amigo Félix se le ocurrió la idea. Su maestra había encargado en clase un trabajo sobre el cambio climático (¡para que luego digan que una buena educación no sirve de nada!). El pequeño conoció entonces la historia de una mujer llamada Wangari Maathai, de Kenia, que plantó 30 millones de árboles en 30 años. En 2004 ganó el Premio Nobel de la Paz. Y a Félix se le ocurrió hacer algo parecido pero de manera colaborativa y entre niños: plantar un millón de árboles en cada país del mundo. La idea se propagó rápidamente. Cuatro años después, ya se han plantado más de un millón de árboles sólo en Alemania. Esta organización está involucrando a niños y adolescentes de más de noventa países.

Sufriremos las consecuencias de los problemas que los adultos no resuelven hoy.

Pero la labor de la ONG y de Félix Finkbeiner, que tiene una claridad de ideas que la mayoría de adultos desearía, no se va a reducir a plantar árboles. Quieren que los niños y jóvenes se conviertan en embajadores de la justicia climática. Realizan, para ello, talleres de un día en ocho países y la idea es que los que participan en ellos eduquen a su vez a otros niños. Este pequeño emprendedor de causas ambientales fue conocido por salir en una foto que se tomó en la cumbre de Cancún portando un cartel donde se podía leer: “Dejen de hablar, comiencen a plantar”.

Una de sus grandes metas, entre otras, es plantar un billón de árboles en todo el planeta. Esta cantidad de árboles absorbería cada año 10 billones de toneladas de dióxido de carbono. Es su futuro. Y es esperanzador que luchen por que sea saludable.