El oso pardo huye del hombre
Los grandes depredadores, que antes vivían con total tranquilidad en la naturaleza, sin miedo a que ningún otro animal supusiera un peligro para su vida, ahora se ven obligados a cambiar sus hábitos ante el comportamiento del depredador más destructor de todos: el hombre. Los osos pardos (Ursus arctos) de Europa vivían sin enfrentarse a ningún peligro procedente de otro animal, se encontraban en la cúspide del reino animal. Pero un equipo internacional de investigadores ha analizado 440 lugares de descanso en Suecia y ha confirmado que los osos evitan cualquier contacto con el humano, aunque eso suponga un cambio en sus hábitos. Nos tienen miedo. No es de extrañar.

El hombre se convierte así en el predador universal. Pero no por supervivencia, como el resto de las especies, no por conseguir la comida necesaria para alimentarse y no morir de hambre, ni siquiera para defender su territorio, ya que, al fin y al cabo, el hombre se ha adaptado a cualquier tipo de clima, altitud, alimentación… Simplemente es un peligro por existir.

Las actividades humanas inducen altas tasas de mortalidad a algunos animales, ha señalado Andrés Ordiz, autor principal del estudio e investigador en la Universidad Noruega de Ciencias de la Vida y en la Estación Biológica de Doñana (perteneciente al CSIC). El oso huye del hombre como de la peste. Cambia sus patrones de movimiento y se alejan de zonas con intensas actividades en algunas estaciones del año, como, por ejemplo, las pistas de esquí.

Además, los osos se vuelven más nocturnos y transitan áreas con mucha cobertura forestal, que les sirven como refugio natural. Reducen todo lo posible el contacto con cualquier tipo de actividad humana. Perciben el peligro y se alejan.

Han adaptado sus hábitos de vida a las actividades humanas. Por el día, se esconden más en el espesor de los bosques. Se alejan de los pueblos en verano y en otoño porque es cuando se permite la caza de otras especies. No se quieren arriesgar a que una bala perdida les hiera.

En definitiva, un gran depredador, como es el oso pardo, está desarrollando comportamientos de presa. Tiene mucho cuidado de no toparse con el ser humano. Esto da para una reflexión del comportamiento que tenemos los humanos como especie. Y demuestra la importancia de conservar bosques densos. Para que los osos (y otros animales) puedan esconderse y protegerse de nosotros, el mayor depredador del planeta.