El oso polar es una especie mucho más antigua de lo que se creía
El oso polar es una especie que tiene entre 4 ó 5 millones de años de antigüedad, y no poco más de medio millón de años, tal y como se pensaba, concluye un nuevo estudio que analiza su genoma contando con datos muy completos.

Este hallazgo sobre su origen evolutivo está siendo desvelado gracias a estudios cada vez más profundos de su genoma. Según este nuevo estudio internacional, además de la fecha en la que se constituyó en especie, el tamaño de la población de los osos polares ha ido variando en función de los distintos cambios climáticos sucedidos a lo largo de los últimos tres millones de años. Además, la investigación sugiere que los osos polares mantuvieron contacto con los osos pardos durante los períodos más cálidos, produciéndose un intercambio genético que ayudó a crear el oso polar tal y como es ahora.

Llevada a cabo por la Universidad Estatal de Pensilvania y la Universidad de Buffalo, la investigación también sugiere que aunque se convirtieran en especie distinta hace la friolera de cuatro o cinco millones de años, son cosa distinta, y mucho más recientes sus sucesivos contactos con los osos pardos.

Análisis de los nuevos genomas secuenciados de osos polares proporcionan pistas imporantes sobre la evolución de la especie que nos permiten conocer su capacidad de supervivencia frente al calentamiento global. Así, si bien se encontró evidencia de que el tamaño de la población sufría fluctuaciones importantes en función de los eventos climáticos de los últimos millones de años, aumentando en períodos de enfriamiento y disminuyendo en los cálidos, los investigadores no pueden aventurar que estén preparados para afrontar los cambios del actual cambio climático.

De todos modos, los científicos apuntan que los contactos entre ambas especies no sólo las propició el cambio del clima, sino también el retroceso de los glaciares o la misma superposición de sus áreas de distribución. Por lo tanto, los genomas de los osos estudiados indican que ha habido un intercambio ocasional de genes entre ambas especies que fue importante hace alrededor de 160.000 años. Pero, en todo caso, la especie del oso polar sería mucho más antigua de lo que se creía. Estudios anteriores fijaron en 600.000 años su inicio como especie, una diferencia abismal.