El paludismo se extiende por el cambio climático
La malaria, esa terrible enfermedad conocida también como paludismo, sólo en África se cobra la vida de dos personas cada minuto, afectando también a poblaciones de otras regiones del mundo donde igualmente causa estragos. Un área amplia que, por desgracia, está aumentando a consecuencia del calentamiento global.

En los últimos años se ha detectado una mayor incidencia de esta enfermedad, transmitida mediante la picadura del mosquito anófeles portadores de los parásitos Plasmodium falciparum y Plasmodium vivax. Por un lado, a consecuencia de una mayor resistencia a los medicamentos relacionada con el tratamiento a más personas, mientras por otro se asocia con el cambio climático.

En efecto, algunos informes señalan que tanto la malaria como otras enfermedades infecciosas podrían ir a más por el aumento de las temperaturas en el planeta, como el trabajo conjunto llevado a cabo por el Centro para la Salud de la Universidad de Harvard, Global Environment y la Asociación Médica Americana.

Zonas montañosas

Un nuevo estudio publicado recientemente en la revista Science confirma que cambio climático y malaria van de la mano. De acuerdo con esta investigación realizada por la Universidad de Michigan, se con la subida de las temperaturas en zonas de mayor altitud las poblaciones de regiones montañosas latinoamericanas y africanas sufren el paludismo de forma más agresiva que antes.

El paludismo se extiende por el cambio climático
“La propagación del paludismo a zonas más altas, es decir, más frías en suma, es un hecho que obedece al calentamiento del plantea”, dice Mercedes Pascual, líder de la investigación. Además, la experta explica que el calor multiplica la virulencia de la enfermedad porque esos parásitos aumentan sus capacidades infecciosas más rápidamente en un entorno cálido.

El estudio concluye que si bien la propagación del paludismo depende de muchos factores, como las medidas de control, su resistencia o las lluvias, se espera su aumento especialmente en regiones de altitudes elevadas muy pobladas como en Antioquía (Colombia) o en el centro de Etiopía.