El parque de Doñana
Con motivo del Día Mundial de los Humedales, la organización ecologista WWF España celebra el 40 Aniversario de su presencia en Doñana, así como la declaración de este espacio emblemático como Parque Nacional. WWF recuerda que el hecho de que Doñana fuera declarado Parque Nacional evitó su destrucción, ya que se trataba de un espacio seriamente amenazado en los años 60 por proyectos como la plantación de miles de eucaliptos, la construcción de un gran centro turístico en Matalascañas o los planes de desecación y conversión en tierras agrícolas de las marismas.

El parque de Doñana es el último gran humedal de España, y uno de los más importantes de toda Europa. Está constituido por unos ecosistemas acuáticos y terrestres (marismas, dunas vivas, arenas estabilizadas o “cotos”, playas, monte bajo…) que hacen que sea una zona ideal para albergar una biodiversidad única. Entre las especies que lo pueblan, destacan algunas tan emblemáticas como el lince ibérico y el águila imperial, hoy en día en peligro de extinción. La marisma cumple una función importantísima como lugar de paso, cría e invernada para miles de aves europeas y africanas. La importancia del Parque de Doñana es tal que en el año 1994 fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

WWF España sigue trabajando en Doñana desde que a principios del año 1969, comprara la Reserva del Guadiamar, de la cual aún es propietaria y que es gestionada por la Estación Biológica de Doñana, a través de un convenio de colaboración.

El nombre del parque viene de “Doña Ana”, quien fue la esposa del VII duque de Medina-Sidonia, propietario de esas tierras en aquel entonces. La tal Ana se mudó a una casa de la reserva de caza, que a partir de ahí comenzó a denominarse “Coto de Doña Ana”.