El peligro de la ganadería intensiva
Un escándalo ecológico y de salud pública planea sobre Francia. En las playas de Bretaña, al oeste del país, las mareas verdes no aptas para el baño se están multiplicando peligrosamente. El problema es ecológico y, por ende, económico, pues los municipios que deciden retirar los restos contaminados tienen que gastar cantidades ingentes de dinero. El problema proviene de la contaminación que genera la ganadería intensiva de la zona, que usa sustancias muy contaminantes (nitratos) para aumentar la productividad de vacas, cerdos y pollos. Se ha llegado a dar el caso de perros que han muerto instantáneamente sólo por estar dando un paseo en aguas contaminadas por estas algas. Hasta que hace un año fue un hombre el que falleció por intoxicación mientras limpiaba las toneladas que se habían acumulado en una playa.

El origen de estas letales mareas verdes son los excrementos de la ganadería del interior. En esta región francesa, es tal la cantidad de granjas intensivas de cerdos, vacas y pollos que ha provocado un peligroso aumento de nitrógeno procedente de los abonos y la alimentación animal. Este nitrógeno se filtra y termina por contaminar, primero, la tierra y, después, el mar. Una vez en el agua, los nitratos son metabolizados por un tipo de alga que comienza a reproducirse rápidamente y produce una peligrosa invasión de la costa.

Laurent Ruiz, agrónomo e hidrogeólogo del Instituto Nacional de Investigación Agronómica (INRA) de Francia, explica cómo comenzó todo: “A partir de los años cincuenta, para las granjas de vacas, pollos y cerdos, buena parte de la alimentación animal empezó a ser importada, con complementos nutritivos nitrogenados, como la soja. Luego los excrementos animales eran esparcidos por las tierras como abono, sin tener en cuenta el suplemento de nitrógeno, y además con otros abonos suplementarios, también con nitrógeno”. Y, aunque posteriormente, se prohibió el uso masivo de estas sustancias contaminantes, siguen estando en la tierra, que las ha absorbido como una esponja y las va liberando muchos años después. La única solución parece convertir en praderas naturales todas esas granjas de ganadería intensiva, algo inviable desde el punto de vista económico, ya que dejaría sin medio de vida a la mayoría de la población de la zona.