El plátano puede servir para descontaminar agua
Millones de pieles de plátanos se tiran a la basura cada día en el mundo. Cuando no a la calle, con el riesgo añadido de causar peligrosas caídas. En algunos países con condiciones climáticas adecuadas para que crezca naturalmente, esta fruta se consume de forma habitual y durante todo el año. Uno de estos países es Brasil. Una investigadora química de la Universidad Federal de São Carlos, cerca de São Paulo, ha pensado que no está bien desperdiciar tanta piel de plátano, sobre todo, cuando puede ser útil para la sociedad.

Milena Boniolo, científica de la citada universidad, ha descubierto que se pueden usar pieles de plátano para limpiar el agua. En Brasil, limpiar y filtrar aguas contaminadas es un proceso muy costoso y que necesita tecnologías facilitadas por empresas extranjeras. Por otra parte, el sector de la restauración en el país sudamericano, especialmente el de la comida rápida, arroja a la basura toneladas de pieles de plátano. Sólo en São Paulo, se tiran cuatro toneladas por semana.

La idea de Milena es solucionar, con un solo proyecto, estos dos problemas. Utilizar la estructura y los compuestos que se encuentran en la piel del plátano para limpiar de metales pesados y otros contaminantes el agua residual. La mayoría de los contaminantes poseen una carga positiva. El descubrimiento esencial de esta investigadora brasileña fue hallar moléculas con una carga negativa en la piel de la fruta. Así, estas moléculas con carga negativa atraen a los metales pesados con carga positiva, eliminando, al menos, un 65% en el agua después de cuarenta minutos. Posteriormente, se pueden separar los metales pesados y la piel para reciclar cada materia por su lado.

Para que este proceso sea efectivo, hay que secar las pieles de plátano y molerlas hasta que queden convertidas en polvo. Si su técnica se lleva a cabo, llegando a acuerdos con restaurantes y con empresas gestoras del agua, puede ser una alternativa de bajo coste a los caros métodos actuales que usan las industrias para convertir el agua en potable. El nuevo método es tan sencillo, según Boniolo, que comenzó los experimentos en su propia casa.