El riego inteligente ahorra un 40% de agua
Según afirma John O’Flaherty, coordinador del proyecto Waterbee, con el riego inteligente se puede conseguir un ahorro en el consumo de agua de hasta un 40%. Si tenemos en cuenta que el 60% del agua que se utiliza en el mundo es para regadío, este proyecto puede tener un impacto muy beneficioso para el medio ambiente.

El agua es un elemento muy valioso, quizá el más valioso, especialmente en regiones donde la lluvia escasea. Para los agricultores, un regadío inteligente supone una mejora en las cosechas a un menor coste. Usar menos agua, pero producir la misma cantidad de alimentos o, incluso, más.

Los agricultores de España, un país seco, están siendo los primeros en utilizar este sistema de riego inteligente, un sistema que informa de cuándo y cómo hay que regar en función de la humedad del suelo. Así, se puede saber la cantidad exacta de agua necesaria requerida por cada variedad de cultivo, de modo que se puede llegar a su máximo crecimiento antes de su recogida gastando la cantidad de agua justa. Así lo explica Jafar Golnabi, director técnico de Intercrop Iberica, en Cartagena, Murcia.

El mecanismo es sencillo. Se colocan unos detectores en le interior de la tierra. Cuentan con sensores clásicos que comunican, de forma inalámbrica, con un portal web al que los agricultores pueden acceder a través de internet.

Es un sistema simple, económico y que no molesta, ni al ambiente, ni al propio agricultor, que podrán utilizar el ordenador, una tableta o, incluso, un teléfono móvil para seguir las instrucciones sobre el riego recomendado.

El proyecto se ha desarrollado con la ayuda de la Unión Europea y se está poniendo a prueba en diferentes climas, en España, Estonia, Italia, Malta, Suecia y el Reino Unido. Un mercado potencial que podría representar medio billón de euros sólo en Europa. Es, por tanto, un producto comercialmente interesante, como señala el propio John O’Flaherty, que ha trabajado con asociados en toda Europa con los que ha identificado una verdadera necesidad de una tecnología moderna que puede responder a las necesidades del riego inteligente y de un clima cada vez más seco.