
El teletrabajo es una forma de empleo que tiene grandes ventajas para empresas y trabajadores, aunque también ciertas desventajas. Lo más interesante es que contribuye a reducir costes, aumenta la productividad, facilita la conciliación laboral y familiar y reduce el impacto de enfermedades entre los miembros de una misma organización. Pero también es muy positivo para el medio ambiente y la salud de las personas si se siguen unas pautas ecológicas en la labor diaria.
Para empezar, como el trabajo se realiza desde casa, se reduce la contaminación generada por el transporte, pues los coches generan en las ciudades hasta el 80% de los malos humos urbanos. Dejar de utilizar el vehículo es una de las principales ventajas ecológicas y económicas del teletrabajo. Además, supone un ahorro en gasolina y desgaste del automóvil. El avión es otro medio contaminante que se evita con el teletrabajo, pues si se pueden mantener reuniones o comunicaciones vía Internet es mucho mejor que tener que desplazarse, aunque en ocasiones resulta inevitable.
Los empleos verdes ya no sólo están relacionados con trabajos de energías renovables, sino con el uso más eficiente o sostenible de los recursos que producen contaminación. Convertirte en un teletrabajador es una gran ayuda para el medio ambiente, ya que reduce tu huella ecológica. Además, la mejor opción para el trabajo sería establecerse un edificio ecológico o bioclimático.
Por otro lado, también es ser ecológico el compartir oficina con otros teletrabajadores, pudiendo estar bajo un mismo techo y repartir los gastos de luz, electricidad, agua, comida, equipos informáticos, Internet y fomentar nuevas ideas entre todos. En cualquier caso, es fundamental que la iluminación sea natural o con bombillas de bajo consumo, controlar el nivel de climatización para no desperdiciar energía, aunque lo ideal es que el lugar tenga aislamiento térmico de paredes y ventanas. Por último, recuerda que cuando termines de trabajar tienes que apagar todos los ordenadores y aparatos conectados a la red.







































