El terremoto de Lorca lo provocó la extracción de agua subterránea para uso doméstico en el río Guadalentín
Sorprendentemente, el origen del terremoto sufrido en mayo de 2011 en la localidad murciana de Lorca estuvo en la extracción de agua subterránea, afirma un nuevo estudio publicado hoy en Nature Geoscience.

Asociar el terremoto a una simple explotación de aguas parece una broma pesada, o más que eso, porque las consecuencias fueron tremendas: aparte de las pérdidas materiales que dañaron el 12 por ciento de los edificios de esta ciudad, dejando en la calle a 15.000 personas, el seísmo causó nueve muertos y 130 heridos en Lorca.

Pero de broma nada, el estudio sostiene de forma rigurosa y meridiana que actividades humanas (la extracción de agua subterránea) han ocasionado este terremoto de magnitud 5.1, con epicentro muy cercano de la superficie, a sólo 3 kilómetros de profundidad.

Información satelital ha permitido observar la deformación del suelo tras el seísmo, así como recrear el movimiento de la falla para concluir que la pérdida de agua por la progresiva extracción subterránea para el suministro doméstico provocó cambios en la corteza terrestre de la misma.

Básicamente, ello provocó una rotura en la roca, lo que propició el terremoto. Por lo tanto, se concluye que el movimiento de la falla está directamente relacionado con los cambios en la corteza terrestre causados por una disminución de 250 metros del nivel de agua natural subterránea producida por las extracciones que se llevan a cabo desde los años 60. Así pues, los cambios en el terreno inducidos por la acción humana “contribuyeron a causar el terremoto de Lorca y también influyeron en el alcance de la ruptura de la falla”, lo que derivó en el terrible seísmo ocurrido.

Un terremoto inusualmente superficial

El Departamento de Ciencias de la Tierra de la Universidad de la Universidad Western Ontario (Canadá), donde se hizo el estudio, destaca que un epicentro tan superficial llamó la atención de los expertos, ya que la mayor parte de su energía se produjo por un problema en el sistema de fallas de Alhama de Murcia por un cambio de segmento de sólo 20 centímetros.

Esta ruptura producida a tan sólo 3 kilómetros de profundidad es atípica, sospechosamente inusual y ello explicaría la gran destrucción causada. La razón era clara: la cuenca subterránea del Alto Guadalentín se había reducido alrededor de 250 metros entre 1960 y 2010 por la acción humana.

Acelerar un proceso natural

Aunque opina que la extracción de agua es un factor clave para desencadenar el terremoto, Jean Philippe Avouac, geólogo del Instituto de Tecnología de California (Caltech), considera que la extracción de agua no basta para desencadenar el terremoto. A su juicio, en este caso se ha acelerado un proceso natural que iba a conducirnos al mismo resultado, supuestamente mucho más tarde.

Según el equipo de la investigación, el caso de Lorca supone una confirmación más de que “las actividades antropogénicas pueden influir en cómo y cuándo ocurren los terremotos”, concluyen. Parafraseando a Jean Philipe, más allá de sus puntualizaciones, estamos con él en que hemos de mejorar mucho la prevención de las perturbaciones causadas por la acción humana, porque “sabemos cómo iniciar terremotos, pero aún estamos bastante lejos de saber cómo controlarlos”.