El tráfico es el mayor problema medioambiental en las grandes ciudades españolas
Las dos principales ciudades de España, Madrid y Barcelona, tienen graves problemas de contaminación causada por el denso tráfico. Ambas superan el nivel en partículas en suspensión que marca la Unión Europea, un nivel peligroso para la salud, pero pretenden pedir a Bruselas una moratoria (como si la salud de sus habitantes pudiera esperar) que les permita reducir el nivel de contaminación, que es tanto como decir que reduzcan el nivel de tráfico. Sin embargo, el Ministerio de Medio Ambiente de España ha perdido la paciencia y cree que ninguno de los dos ayuntamientos está llevando a cabo ninguna medida eficaz para atajar el problema. Así que ha anunciado que no tramitará la moratoria a las instancias europeas si no comprueba antes avances en la lucha contra este grave problema.

Según el Ministerio de Medio Ambiente, sin medidas contra el tráfico, dicha moratoria no será concedida. La secretaria de Estado de Cambio Climático, Teresa Ribera, ha pedido que se lleven a cabo medidas como la restricción de la circulación en el centro de las ciudades o la creación de peajes. Ribera ha recordado que el tráfico es competencia de los Ayuntamientos.

El problema de la contaminación atmosférica en las grandes ciudades, no sólo no se soluciona, sino que empeora cada año. Por ello, la Comisión Europea se decidió a fijar un umbral para el dióxido de nitrógeno (un gas proveniente de los tubos de escape de los coches) que no se debe superar. El límite se fijó en 40 microgramos por metro cúbico de NO2.

Los Ayuntamientos han buscado diversos trucos para falsear las mediciones, como culpar de la polución al polvo sahariano que llega a la Península o cambiar los aparatos de medición a zonas donde no existe tanto tráfico o donde hay grandes zonas verdes que minimizan su impacto. El alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, del Partido Popular, anunció un plan para luchar contra este problema en 2006. Los madrileños aún están esperando dicho plan. También prometió multiplicar los kilómetros de carriles-bici. Pero, de momento, lo único que ha hecho ha sido poner más trabas a los valientes ciudadanos que optan por circular en bicicleta. Otras ciudades, como Barcelona, Sevilla o Vitoria, sí han desarrollado planes de alquiler de bicicletas.

En Barcelona se limitó la velocidad en la autopista de circunvalación de la ciudad a 80 km/h, pero ni con esa medida se ha logrado disminuir los niveles de contaminación para que cumplan la norma europea. La idea de la Generalitat, que es la responsable de gestionar los datos, pretende reunir los datos de Barcelona y los de quince municipios de los alrededores para mandar una notificación conjunta a Bruselas. De este modo, la media anual se situará en unos 55 microgramos por metro cúbico de NO2. Desde el departamento de Territorio y Sostenibilidad se va a alegar que se han aplicado “severos planes” para mejorar el aire”. ¿Cuál será el concepto de “severos planes” para los responsables políticos?

Pero también el Gobierno central tiene su parte de responsabilidad. Se espera desde hace años una Ley de Movilidad Sostenible que obligue a las grandes empresas a crear sistemas de transporte para sus trabajadores, una ley que nunca llega. Además, debería reformar el impuesto de circulación para que los Ayuntamientos puedan penalizar a los coches más contaminantes, pero no lo hace.

Otros países europeos, como Chipre, Italia o Portugal, han pedido la moratoria que les permita retrasar el cumplimiento de la norma europea. Pero, como hablamos de medio ambiente, aunque no se cumpla la legislación marcada por la Unión Europea, es casi imposible que se traduzca en multas. Ya se sabe lo que de verdad importa y lo que no a la Unión Europea. Con multa o sin multa, la salud de los ciudadanos no puede esperar más. Ahora que se ha prohibido fumar en los bares, cada vez es más difícil respirar en la calle. ¿Será una medida para que los españoles no salgan de los bares?