El transporte público ahorra tiempo y combustible
Usar el transporte público tiene muchas ventajas y debe fomentarse. Los principales beneficios son que reduce la contaminación de las ciudades y, por tanto, ayuda a que exista un medio ambiente más sano, y, por otro lado, que descongestiona el tráfico, ahorrando tiempo en los desplazamientos. Además, mitiga el cambio climático y reduce el estrés tanto de las personas que no conducen como de las que conducen (al haber menos circulación).

El metro y el autobús son, pues, beneficiosos para todos los ciudadanos, a quienes reportan ventajas económicas, sociales y medioambientales. Impulsar su uso es fundamental para una movilidad sostenible.

En el caso de España, según un estudio elaborado por las asociaciones Asintra y Fenebus (asociaciones del sector), la sostenibilidad del modelo de transporte pasa irremediablemente por fomentar el transporte colectivo. En la actualidad, sólo supone el 25% de los desplazamientos diarios en las ciudades. Además de todas las ventajas expuestas, es el más eficiente desde el punto de vista energético. Otra ventaja que habría que tener en cuenta es que reduce la congestión del tráfico en los accesos a las grandes capitales. Según el RACC (Real Automóvil Club de Cataluña), las pérdidas económicas por esta causa puede llegar a los 839 millones de euros anuales en Madrid y a los 381 millones en Barcelona.

Un autobús puede sustituir a entre catorce y treinta vehículos, pero para que los usuarios se animen a cambiar de medio de transporte quieren que sea entre un 15 y un 20% más rápido. Por tanto, sería aconsejable fomentar más los carriles como el Bus-VAO (Vehículos con Alta Ocupación) de la autovía A-6 de entrada a Madrid, además de crear otros. Desde que se puso en marcha este carril, el uso del autobús ha pasado del 23,5% al 36% y se estima un ahorro de tiempo del 13% anual.

Además, si sólo el 10% de los usuarios del coche se pasasen al autobús, se ahorrarían 770 millones de litros de combustible y se evitaría la emisión de cuatro millones de toneladas de dióxido de carbono cada año. Esto puede suponer un total de 3.484 millones de euros, el 26% del total de los gastos de transporte de las familias. Además, pese a no tener tarifas subvencionadas, es el medio de transporte más barato. Se puede destacar, por último, su mayor seguridad, con un índice de siniestralidad 21 veces inferior al de los turismos.