El uso de fertilizantes afecta gravemente a las praderas submarinas
Ya sabíamos que el uso masivo de fertilizantes afectaba a los campos en tierra firme, pero, según un estudio elaborado por investigadores estadounidenses y españoles, también afecta a las praderas submarinas. El uso de químicos es perjudicial tanto dentro como fuera de los océanos.

Las praderas submarinas son esenciales para el medio ambiente porque albergan una gran diversidad de organismos, además de servir de barrera de protección para la costa y desempeñar un papel esencial en el secuestro del dióxido de carbono y en la producción de oxígeno. En definitiva, las praderas submarinas mantienen tanto el aire como el agua limpios.

El reciente estudio señala que el uso de fertilizantes procedentes, principalmente, de la agricultura industrial, puede estar provocando un rápido deterioro de estas praderas submarinas. El trabajo ha sido publicado en la revista Ecological Applications y señala que el empleo de fertilizantes afecta a la mayoría de los beneficios que se obtienen de las praderas submarinas. El estudio se ha llevado a cabo en la costa de Alabama (Estados Unidos) y demuestra una pérdida drástica de las praderas debido a un incremento de los nutrientes en el agua, un proceso denominado eutrofización.

El proceso está ocurriendo desde los años cincuenta. Desde entonces, se ha perdido cerca de una tercera parte de la superficie que cubrían las praderas submarinas. El deterioro de este hábitat submarino afecta negativamente a la fauna residente, como cangrejos, camarones y peces. Además, disminuye la claridad de las aguas costeras. Como las praderas de tierra adentro, las submarinas son fuente de alimentación para consumidores primarios, es decir, pequeños animales herbívoros, así como los que se alimentan del detritus de estas plantas (su descomposición).

Lo que han descubierto los investigadores es que el exceso de nutrientes destroza la pradera casi en su totalidad y, por consiguiente, esta pérdida del hábitat submarino hace que disminuya la abundancia de alevines de cangrejos, peces y camarones, que usan estas plantas acuáticas como refugio y, por tanto, se encuentran más expuestos a los depredadores. Además, también disminuye la claridad de las aguas.