El uso del amianto debe prohibirse en todo el mundo
La Unión Europea prohibió el uso del amianto en 2005. Sin embargo, continúa usándose en muchos otros países, con el coste medioambiental que supone, además de un grave peligro para la salud de las personas. Desgraciadamente, se hace mucho dinero comerciando con este material contaminante y ello impide que se prohíba definitivamente.

Muchos edificios en Europa aún contienen amianto en su interior. Se debe retirar o limpiar bajo estrictas medidas de seguridad si no se quiere poner en riesgo la salud pública. Se utilizaba como aislante en la construcción hasta que se descubrió el peligro que suponía.

En los años ochenta del siglo pasado se usó de forma masiva en los países que vivieron un boom en la construcción, a pesar de que ya se comenzaron a conocer las consecuencias que podía tener sobre el cuerpo humano y la salud de las personas. La historia se repite: desde que se descubre el peligro de un material hasta que finalmente se promulgan leyes para que no se vuelva a usar, pasan años, años en los que se sigue contaminando, años en que personas sufren enfermedades por la lentitud e ineficiencia de los políticos y por la presión que ejercen las grandes empresas para continuar lucrándose aun a costa de perjudicar la salud de sus congéneres.

En definitiva, desde hace treinta años se sabe que el amianto puede producir diversos tipos de cáncer y otras enfermedades pero, aún así, se sigue usando en buena parte del mundo. Sí que es verdad que, desde entonces, la producción internacional de amianto se ha reducido a la mitad. Pero todo depende del país. En los países de la antigua Unión Soviética, en China e, incluso, en Canadá, se sigue comerciando y construyendo casas con asbesto, un mineral muy parecido al amianto. En esos países existen yacimientos de amianto y se quiere seguir explotando comercialmente. Sorprende particularmente que esta situación ocurra en un país tan avanzado como Canadá.

Los grupos de presión canadienses defensores de este material argumentan que el conocido como “amianto blanco”, que es precisamente el que ellos tienen, es menos agresivo que el común. Sin embargo, numerosos estudios toxicológicos aseguran que no hay grandes diferencias entre los diversos tipos de amianto.

Y, por supuesto, se usa en países en vías de desarrollo, como la India, Indonesia, Tailandia o Vietnam, ya que resulta un material muy barato. La OMS (Organización Mundial de la Salud), por su parte, continúa pidiendo que se prohíba completamente el uso de este material en todo el mundo. Se calcula que, cada año, mueren en el mundo unas cien mil personas a causa del asbesto.