El vertido del Golfo de México ha dañado gravemente los corales
Hay muchas cosas que aún se desconocen del desastre por el vertido petrolero en el Golfo de México. El gran fotógrafo Daniel Beltrán contaba que, días después de ocurrida la explosión de la plataform Deepwater Horizon, mientras se realizaban las tareas de limpieza, los guardacostas de Estados Unidos no dejaban acercarse a los periodistas. Beltrán consiguió un avión e hizo las fotografías desde el cielo.

En la limpieza del petróleo se usaron sustancias químicas que dispersaban el petróleo. Esto no significa que la contaminación desapareciera como por arte de magia, sino que se convertía en otras sustancias o bien caía hasta el fondo del océano. Lo que se conseguía, por decirlo de otra forma, era que no se viera desde los barcos, que no se quedara en la superficie del mar, un manto de color entre negro y violáceo que recordaba a todos el terrible desastre medioambiental ocurrido. Buena parte del petróleo, pues, aún con el dispersante, o quizá debido a él, se hundía y manchaba hasta once kilómetros de formaciones de coral.

Así lo señala ahora un estudio científico. Los corales se encuentran en el fondo del mar a una profundidad de más de un kilómetro. Normalmente, no se ven afectados por las mareas negras, según afirma la autora del estudio, Helen White, del Haverford College de Pensilvania (Estados Unidos).

El coral que se encuentra en aguas profundas no se ve dañado por las mareas negras, pero, en el caso del Deepwater Horizon, ocurrieron dos hechos que cambian la tendencia: el vertido fue de grandes dimensiones (el segundo mayor de la historia, sólo superado por el vertido ocurrido en la Guerra del Golfo, que fue una acción de guerra) y el crudo se vertió desde la profundidad.

Los investigadores del estudio mandaron un robot marino a las profundidades del océano y, cuando se acercó lo suficiente a los corales, enseguida se dieron cuenta de que algo iba mal. Había demasiado marrón y blanco y no había suficiente color en los corales y estrellas de mar.

El efecto del petróleo en el fondo oceánico afecta de forma diferente a las comunidades biológicas. Los ecosistemas de las profundidades del Golfo de México están separadas de la actividad humana por muchos kilómetros. Las colonias de coral presentan signos de estrés de forma muy generalizada, incluyendo varios grados de pérdida de tejidos, alargamiento de los escleritos (las estructuras que sirven como sustento del coral), exceso de producción mucosa, estrellas de mar blanquecinas adheridas y una cobertura de un material marrón floculante. Los corales no están acostumbrados a la irresponsabilidad del ser humano y lo están pagando muy caro. ¿Desaparecerán?

(Muy recomendable, a propósito, las exposición de fotografía de Daniel Beltrán en la Fundación Roca de Madrid, a poder ser, con guía. Gratuita.)