El viento es la energía de España
Podemos estar orgullosos de que la energía eólica es una de las fuentes renovables desarrolladas en España. La mayoría de la energía limpia que se genera en nuestro país proviene del viento. En la actualidad, los 834 parques eólicos generan el 11% del total de la producción eléctrica española, lo que significa que contamos con 18.119 megavatios (MW) instalados, que produjeron a lo largo del pasado año un total de 36.188.312 MW.

El funcionamiento de estos molinos de viento es sencillo, el aire empuja las palas de las aeroturbinas, produce un trabajo de rotación que mueve a su vez un generador produciendo la energía. En los últimos años se han realizado grandes avances en su diseño para hacer las turbinas más eficientes, como por ejemplo que puedan girar en busca de la dirección del viento. Se ha conseguido también que tres palas tengan la estabilidad necesaria para ahorra material y peso sin poner en riesgo el sistema. Existen modelos bipala o monopala, pero son menos rentables y más inestables.

Estos parques eólicos no generan beneficios hasta pasados cinco años desde que el promotor se decide a invertir, ya que se deben evaluar el impacto ambiental y la situación del viento, además de pactar la venta de la energía producida a la red. Es interesante saber que producen más energía en invierno que en verano.

A lo largo de la historia, el viento se ha usado como fuente de energía. Sin ir más lejos, en el transporte marítimo cuando gracias al aire y al empuje sobre las velas se podían desplazar los barcos a mayor o menor velocidad. En algunas granjas se utilizaban molinos para moler el grano a través de un sistema muy parecido al actual.

Pero el futuro puede estar en el mar, ya que ofrece unas condiciones especiales que favorecen la generación de energía eólica, aunque también presenta complicaciones. Lo bueno es que en alta mar, no existen obstáculos que puedan frenar la fuerza del viento, los aerogeneradores pueden producir energía más fácilmente. Además, en el mar el espacio tiene una magnitud mayor que en suelo firme, por lo que ofrece la posibilidad de instalar parques eólicos mucho más grandes, con lo que el impacto medioambiental también es mucho más reducido.